Maik Yohansen

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA

INTERNACIONAL

09 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Maik Yohansen es mi escritor favorito. A él le gustaban los juegos literarios. En una novela suya él habla sobre un terrorista revolucionario, don José Pereira, que decidió matar al general Miguel Primo de Rivera. Antes de realizar su plan viajó a las estepas de Jersón para cazar. Allí el sol quemó el cerebro de don José y se cayó al suelo desmayado. Al recuperar la conciencia el revolucionario español se convirtió en Dankó Jarytónovych Pererva, un comunista ucraniano. Tres campesinos, enemigos del poder soviético, lo capturaron y lo golpearon tan brutalmente que se desmayó otra vez. Cuando le volvió la consciencia él se reconvirtió a don José Pereira y regresó a España para escribir sus testimonios en el periódico La Voce del Populo

En su autobiografía, Maik Yohansen afirma que por línea materna era familiar de Cervantes. «Esto pasó cuando, como dijo un poeta, en Ucrania 'rugían cañones' y el manco Cervantes, cuyo nombre está escrito con letras doradas en los anales de la historia de la humanidad, estaba escribiendo el inolvidable Quijote, llorando en soledad y acordándose de los días de su cautiverio en Turquía. Cervantes lloraba porque se acordaba de su hermana prisionera, doña Ana, y su amigo cosaco Hrytskó, del país desconocido: Ucrania. Acordándose de ellos Miguel de Cervantes Saavedra suspiraba con tristeza y volaba en sus pensamientos al otro extremo del mundo, donde el ruidoso Bizancio hervía de vida y donde estaba Ucrania, la tierra de prisioneros y cosacos». Hrytskó, el amigo de Cervantes, fue asesinado en Estambul, pero su esposa no lo sabía y lloraba esperándole. Cervantes, en su extremo del mundo, también estaba llorando. «Así los dos permanecían sentados, melancólicos y pensativos, y las lágrimas les corrían por las mejillas». En aquel momento el otro Hrytskó, el hijo de Hrytskó, el amigo de Cervantes, quien también estaba en la cárcel turca, se había rebelado y se volvía a Ucrania acompañado por muchos presos y presas. Una de sus cautivas, la mujer con ojos negros, se dirigió a él en un castellano muy refinado: 'Oh, mi querido cosaco, soy Ana Saavedra, te amo tanto como sabe amar solamente la hermana de Miguel de Cervantes, el hombre más grande en el universo'. Ella le entregó su mano y el corazón y desde allí se inició el linaje de Maik Yohansen por la parte materna». En su autobiografía el escritor predijo su muerte. Nos comunicó que se moriría en el año 1942 y estaría en el reino de las sombras hablando con Hesíodo, Heine y Miguel de Cervantes en la lengua ucraniana, porque creía que «nuestra patria próspera es un diamante en la constelación de los pueblos libres del mundo».  

Todo es verdad en la autobiografía, sin embargo, su autor se equivocó en una cosa: al poder soviético los juegos literarios de los ucranianos con nombres alemanes les parecían sospechosos y Maik Yohansen fue fusilado en 1937 en la prisión de NKVD en Kiev.