Las últimas horas en la ciudad de San Nicolás

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA

INTERNACIONAL

Una familia de refugiados recibe asistencia tras su llegada a Leópolis
Una familia de refugiados recibe asistencia tras su llegada a Leópolis Borja Sánchez Trillo | EFE

Ante la inminencia de bombardeos masivos en Mykolaiv decidimos huir a Leópolis

09 mar 2022 . Actualizado a las 12:05 h.

El cerco alrededor de la ciudad de San Nicolás se está contrayendo. Es obvio que mañana los bombardeos serán masivos. Por la tarde decidimos huir a Leópolis, situada en el oeste de Ucrania. Trataré de analizar nuestras experiencias de refugiados en mis futuros escritos. Ahora propongo una digresión breve sobre mi última acción emprendida antes de que mi familia y yo huyamos de nuestra ciudad.

Soy un soldado malo. ¿Qué puede hacer en el campo de batalla un hombre muy miope de casi 60 años? Morir rápido. La opción no me parece práctica. Sin embargo, incluso un profesor envejecido puede ser útil en combate si sabe lanzar cócteles molotov (o como ahora se dice en Ucrania, smoozy bandrista) intelectuales al enemigo.

Cuando empezó la guerra se me ocurrió una idea: los hispanistas de Ucrania deben solicitar a España el cierre del Instituto Cervantes (IC) en Moscú. Mis argumentos son estos: durante todos sus años de existencia el Instituto Cervantes moscovita servía de medio para difundir en el mundo hispanohablante la narrativa sobre los tres países hermanos (Rusia, Bielorrusia y Ucrania) que ahora se usa por Putin para justificar ideológicamente la invasión rusa en mi país. El programa de las actividades del IC en la capital rusa siempre incluía eventos que alimentaban la nostalgia por la Unión Soviética, que sigue presente en la mentalidad de muchos españoles hasta hoy en día. El hecho de la presencia del Instituto Cervantes en Moscú y su ausencia en Kiev sirve de argumento indirecto, pero convincente, del falso constructo de la Rusia de Putin de que Ucrania no es un Estado como un hecho histórico y cultural. Hemos escrito mucho sobre las políticas discriminadoras del IC en Rusia y después de largos años de insistencia, la coordinación de Ucrania y los países bálticos ha pasado al Instituto Cervantes de Varsovia. No obstante, el IC de Moscú sigue controlando toda la actividad en muchos países del pasado soviético, lo que, como han demostrado las circunstancias de la agresión rusa en Ucrania, conlleva la violación del derecho internacional. El Instituto Cervantes de la capital rusa, contrariamente a sus objetivos, se está convirtiendo en un arma propagandista putinista.