La batalla por el «borsch»

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA

INTERNACIONAL

Un hombre vende  borsch  en un mercado de agricultores de Praga (República Checa) el pasado 26 de marzo
Un hombre vende borsch en un mercado de agricultores de Praga (República Checa) el pasado 26 de marzo

11 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace dos días María Zajarova, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, apuntó al borsch como una de las razones de la invasión rusa. Entre los motivos que irritan a los putinistas, ella nombró la cultura ucraniana en general y, concretamente, nuestra famosa sopa: «En Ucrania se prohíben los libros de cocina. ¿Por qué? Porque no se puede compartir el borsch con otros. El borsch debe pertenecer solamente a alguien concreto, a una nación dada, a un pueblo elegido. Es imposible que el borsch sea compartido por todos y que en cada ciudad y cada región cada ama de casa lo haga a su propio estilo. No, los ucranianos no quieren hacer concesiones en esta cuestión. Es sobre lo que estamos hablando. Es xenofobia. Nazismo. Extremismo en todas las formas». Las palabras citadas son un ejemplo ilustrativo de cómo funciona el pensamiento manipulador putinista.

La batalla por el borsch no es nada nuevo. El tópico surge permanentemente en discusiones públicas y privadas entre los ucranianos y los rusos. Para estos últimos el borsch siempre ha sido uno de los símbolos de la Ucrania que ven en sus sueños: el país sin lengua y cultura propias, pero con una sopa riquísima de remolacha roja.

En esta guerra hemos visto muchas veces que la única cosa que saben los rusos es robar y saquear. La misma historia pasó con el borsch. Es interesante comparar las definiciones de borsch en las Wikipedias inglesa y española, por un lado, y la Wikipedia rusa, por el otro. Los anglosajones y los españoles reconocen sin problema la procedencia ucraniana de la sopa. En la Wikipedia rusa el borsch se presenta, con referencia al diccionario de Vladimir Dal, como una sopa de todos los eslavos del este, el primer plato ucraniano, variante del shchi «que se prepara con remolacha agria y cerdo, ternera o manteca». Es decir, el borsch es la sopa que sobre todo simboliza la unidad de los pueblos eslavos y solo en el segundo lugar es una comida principal ucraniana. Como siempre, todo empieza con «juegos» con pequeños matices semánticos y se acaba con un robo banal.