¿Podemos repetir?

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych CATEDRÁTICO DE LITERATURA ESPAÑOLA EN LA UNIVERSIDAD DE MYKOLAIV

INTERNACIONAL

ANATOLY MALTSEV

El profesor de Literatura Española se centra hoy en la retórica militar rusa

31 mar 2022 . Actualizado a las 20:02 h.

La fase de la guerra que estamos viviendo durante la última semana en el lenguaje militar se llama una pausa operativa. Es el período en el que los rusos no disponen de recursos para continuar la ofensiva y están cogiendo reservas y reagrupando sus tropas. Nuestro Ejército está haciendo lo mismo, realizando contraataques por toda Ucrania. Paralizados por los soldados y oficiales ucranianos y por su propio idiotismo logístico, los invasores siguen bombardeando ciudades. Ayer por la tarde seis misiles cayeron en Leópolis. Mis queridos lectores pueden haber notado que estoy aprovechando la pausa operativa para explicarles algunos hechos históricos y culturales para que comprendan la situación. En el texto de hoy mi intención es centrarme en los constituyentes de la retórica militar rusa.

«Podemos repetir», el lema que está implementándose ahora, fue creado por la propaganda rusa en el 2014 durante la guerra en el Dombás. ¿Qué quieren repetir los orcos? La victoria de 1945 sobre los alemanes nazis. Este acontecimiento histórico es el eje principal de la religión cívica del putinismo. La guerra de Alemania contra la URSS (1941-1945), conocida también como la gran guerra patriótica, es presentada por Putin como el modelo de conducta que la Rusia neoimperialista debe imitar: los ucranianos nacionalistas son nazis y merecen la muerte, y los rusos son libertadores de otros ucranianos rusófilos que sufren cautiverio. Este lema explica el uso masivo de «decoraciones» verbales con referencias a «la gran victoria» colocadas en los equipos militares y en las bombas y los misiles de los rusos: «A Berlín» (no a Járkov, Kiev o Mykolaiv) está escrito en sus armas de exterminio. Putin ya ha fijado la fecha del final de la guerra. Será el 7 de mayo —en vísperas del 9 de mayo, el día del gran desfile militar triunfante—. El dictador ruso manda a sus soldados a que los masacren y está matando a los civiles para presentar en la televisión rusa un cuadro festivo de la victoria (y así será, aunque el Ejército ruso sea derrotado y se muera en las vastas estepas de Ucrania).

Lo más raro es el hecho de que esta retórica se usa para explicar que Rusia está combatiendo con EE. UU. y no con Ucrania. La gente rusa y muchos «intelectuales» de la izquierda de Europa y América Latina apoyan a Putin y justifican sus crímenes militares, porque piensan que él y sus terroristas astutos están protegiendo al mundo del dominio del uncle Sam (tío Sam). A la histeria antiamericana se añade el vocabulario hitleriano, parafernalia nazi alemana y acciones de castigadores tipo SS. En sus camisetas y en sus tanques los rusos dibujan la letra «Z». La Wikipedia rusa explica que esto significa «Za pobedu» (por la victoria). La historia nos enseña que los nazis nombraron «Estación Z» el crematorio en KZ Sachsenhausen. Yo creo que la segunda explicación es correcta porque Putin habla sobre la solución definitiva a la cuestión ucraniana.