Educación sentimental

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA

INTERNACIONAL

Una corona de flores al lado de las tumbas recién cavadas para soldados ucranianos.
Una corona de flores al lado de las tumbas recién cavadas para soldados ucranianos. DPA vía Europa Press

El catedrático de Literatura Española en la Universidad de Mykolaiv escribe sobre la primera decepción nacional ucraniana: el amor por Rusia. En sus palabras, la creencia de que la cultura rusa es más rica, más fuerte,  más desarrollada y más espiritual, se derrumba tras esta guerra cruel

26 mar 2022 . Actualizado a las 18:22 h.

Educación sentimental es la novela de Flaubert y, al mismo tiempo, el concepto que describe el proceso de maduración espiritual y psíquica de un hombre o de una sociedad. El método principal de aprendizaje que se aplica en esta escuela es el desengaño, que destruye ilusiones y enseña a ver la realidad como es —en toda su fealdad y su hermosura—. La guerra cruel con Rusia es la culminación de la educación sentimental de la nación ucraniana que, por fin, se despide de sus decepciones más grandes.

La primera decepción nacional ucraniana es el amor por Rusia. La creencia de que la cultura rusa es más rica, más fuerte, más diversa, más desarrollada, más espiritual que la ucraniana. La dependencia mental de Rusia siempre ha sido un punto débil de varias generaciones de las llamadas élites ucranianas. Ellos pensaban que para lograr el éxito verdadero era menester ser reconocido en San Petersburgo o Moscú. El tratamiento de esta enfermedad ha sido duro y lento. Las revoluciones en el Maidán y la guerra en el Dombás habían convencido a muchos de que la Rusia de Putin era un bandido astuto. Como ya he comentado en mis escritos anteriores, después del 24 de febrero del 2022, los últimos ciegos han abierto sus ojos y la brutalidad de los invasores rusos contra los ucranianos nos ha curado para siempre del sentimentalismo rusófilo.

La idealización de Europa es el tema nuevo que todavía no he comentado. Es una enfermedad no menos grave que el amor por Rusia. La formación de la nación ucraniana durante los últimos 31 años se realizó bajo lemas que presentaban a Europa (o más exactamente, a la UE) como un grupo de países unidos por valores elevados y humanistas. Los inmigrantes ucranianos que limpiaban baños y cuidaban a las personas jubiladas daban señales de que la realidad y el ideal no coincidían, pero la mayoría de los ucranianos seguían creyendo en Occidente. Los temores, las precauciones y la lentitud con los cuales los Gobiernos de algunos países de la UE están considerando las opciones de comprar o no comprar gas y petróleo a Rusia o de suministrar o no suministrar armas al país que ellos mismos llaman el chivo expiatorio y el protector de Putin, son capaces de hacer descarrilar la última fe en Europa.