El domingo siempre es domingo

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA

INTERNACIONAL

NACHO DOCE | REUTERS

El catedrático de Literatura en la Universidad de Mykolaiv cuenta las últimas noticias que le llegan sobre los bombardeos en su ciudad

15 mar 2022 . Actualizado a las 16:21 h.

El domingo es el día para descansar. Sin embargo, esta regla no sirve para nada en época de guerra. El pasado domingo el día amaneció trágico: 35 militares muertos y más de cien fueron heridos en el bombardeo al polígono de Yavoriv. Además, los misiles también cayeron en otras ciudades del oeste de Ucrania

El domingo pasado llamé por teléfono a muchos amigos míos para conocer cómo están. Dos llamadas me impresionaron más que otras. La primera fue a mi rector. Él todavía permanece en la ciudad de San Nicolás. Su casa está situada cerca de la zona a través de la cual los rusos tratan de avanzar. La noche del sábado y la mañana del domingo los proyectiles volaron por encima de su tejado. Una bomba de racimo explotó en el jardín de al lado. Afortunadamente, la gruesa puerta de metal que lleva a este jardín, frenó el golpe. Un pedazo de proyectil le rompió el cristal del balcón. El tejado de la casa de su otro vecino fue destruido por el incendio.

La otra llamada fue más tranquila, pero no menos triste. Hablé con mi amiga redactora con la que llevo colaborando casi cuarenta años. Es con ella con quien publiqué los libros mencionados en uno de mis textos. Ella está en Kiev. La conversación fue como casi siempre, amistosa, irónica, pero en esta ocasión tenía la voz más baja y llena de angustia. Su especialidad como redactora es la publicación de manuales para la escuela secundaria. En la época de la paz ella estaba tan ocupada que no tuvimos tiempo para charlar. «Mis amigos bromean y dicen que por fin he podido coger vacaciones», me comenta con una sonrisa. Ella entiende el parón provocado por la guerra como un descanso. Y añade: «La gente ya empieza a pensar en la vida normal. Acabamos de recibir un pedido de manuales para el quinto grado. Los estudios se reinician de forma virtual. Mi hijo está lanzando una nueva plataforma educativa». Le conté las noticias sobre mi universidad. No son positivas. Algunos profesores están repartidos por toda Europa, otros se esconden en los sótanos. La mayoría de los estudiantes están en Mykolaiv porque no pueden dejar a sus familiares o no tienen recursos para huir. Un estudiante de nacionalidad rusa, gran simpatizante de Ucrania, está en una situación extremadamente peligrosa. Está entre dos fuegos: los nuestros pueden tomarlo por un espía ruso o puede ser el primero en ser sometido a represiones si los orcos ocupan Mykolaiv. Todas las clases están canceladas, pero, por inercia, los estudiantes me preguntan por los horarios, evaluación de sus trabajos, las prácticas... Sobre cuestiones obligatorias de la vida cotidiana educativa que ahora no tienen ningún sentido. Yo les respondo: «Ahora la tarea principal de casa es sobrevivir».