El vals de la despedida

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA

INTERNACIONAL

Una estudiante vestida de fiesta para la ceremonia de promoción en una escuela destruida en Járkov
Una estudiante vestida de fiesta para la ceremonia de promoción en una escuela destruida en Járkov NADIYA KOBZEVA | REUTERS

14 jun 2022 . Actualizado a las 20:44 h.

Ahora estamos en la estación del año en la que los egresados de la secundaria terminan sus estudios y están entrando en la etapa adulta de sus vidas. En Ucrania es una ceremonia o, más exactamente, son dos ceremonias. La primera se celebra a finales de mayo. Los alumnos del undécimo grado, el último (los jóvenes de 16 y 17), asisten a la clase especial que se realiza en forma de acto solemne. El encuentro tiene lugar al aire libre, en una plaza ante la escuela. El timbre toca para ellos por última vez. El programa festivo incluye desfiles, discursos, risas y lágrimas, valses de graduación y poemas dedicados a sus maestros. Al acabar con la parte oficial, los graduados se van a callejear vestidos de uniformes o del vestuario cosido o comprado especialmente para el caso y decorados con cintas en las cuales está escrito: «El egresado del año…» puestas sobre sus cuerpos. Las chicas llevan flores. Sin embargo, no es el final. Al terminar sus clases, los alumnos hacen sus últimos exámenes de graduación y en la otra mitad de junio llega el momento para la segunda ceremonia: la entrega de certificados con notas finales. Los egresados se reúnen en una sala de concierto para despedirse de sus maestros y compañeros de clase. La entrega de los documentos se acompaña de otra tanda de risas y lágrimas, de valses de graduación, de poemas y canciones. El apogeo de la fiesta es el encuentro de los alumnos en la madrugada en un sitio hermoso para saludar al sol naciente que simboliza el inicio de la vida adulta y promete suerte.

Todas estas ceremonias han sido canceladas por la guerra. Muchos alumnos y profesores son refugiados. Cientos de escuelas no existen. Las reuniones colectivas están prohibidas por las amenazas de bombardeos. Los egresados se ponen sus cintas en casa. Los exámenes finales se hacen por Internet y los poemas se publican en Instagram. En los pocos discursos grabados en vídeos se sienten lágrimas de miedo y de dolor (no es la hora para la felicidad), casi no se oyen risas y las sonrisas son tristes. Sin embargo, la tradición es más fuerte que la guerra. En mi página de Facebook hace unos días salió un vídeo publicado por los egresados de la escuela número 134 de Járkov.

El vídeo es impresionante. En el verano del 2022 los egresados bailan su vals de despedida en el campo de juegos de su escuela. Las ruinas del edificio construido en 1934 en que ellos han pasado once años les sirven de fondo. La fachada, las clases, los pasillos, el gimnasio y la biblioteca son pilas de escombros. El director no pronuncia su discurso obligatorio, no toca el último timbre, no se entregan flores. Los chicos y las chicas están bailando. Ellas con vestidos negros, ellos con camisas blancas. Solo unos soldados ucranianos armados con metralletas para proteger su seguridad los miran con esperanza…