Iván Frankó, el divulgador de la literatura española en Ucrania

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA

INTERNACIONAL

as mujeres sostienen una camisa bordada contra el monumento del cantante ucraniano Leonid Utesov, mientras aprenden a hacer patrones bordados tradicionales en la ropa en el Día de la Camisa Bordada (Vyshyvanka), una parte integral del traje nacional ucraniano, en medio de la invasión rusa en Ucrania , en Odesa,
as mujeres sostienen una camisa bordada contra el monumento del cantante ucraniano Leonid Utesov, mientras aprenden a hacer patrones bordados tradicionales en la ropa en el Día de la Camisa Bordada (Vyshyvanka), una parte integral del traje nacional ucraniano, en medio de la invasión rusa en Ucrania , en Odesa, STRINGER | Reuters

21 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Este 19 de mayo, Ucrania celebró el día de vyshyvanka, la camisa o el vestido nacional bordado que los ucranianos se ponen para subrayar su identidad. Una de las prácticas de ese día es fotografiarse en los monumentos de los clásicos de la literatura ucraniana. Así lo hicieron el jueves varios niños ataviados con sus vyshyvankas al pie de la estatua del hombre que fue el primero en descubrir la literatura española a Ucrania. Se trata de Iván Frankó (1856-1916), prosista, poeta, dramaturgo, erudito, intelectual y políglota graduado de las universidades de Leópolis y de Viena. Toda su energía incansable la dedicó a reinscribir a Ucrania en el paradigma de la cultura europea. En este contexto surgió su interés por los representantes más conocidos del Siglo de Oro español. 

En 1891, publicó la primera edición de su obra poética Las aventuras de Don Quijote, una adaptación de la famosa novela. El texto consta de un prólogo y 24 capítulos que cuentan en versos los episodios del primer tomo de la locura quijotesca. En el prólogo, Iván Frankó creó la primera biografía de Cervantes en lengua ucraniana, donde demuestra su profundo conocimiento de la vida del escritor español. Subraya las circunstancias desagradables de la vida de don Miguel: su mala suerte, su pobreza, su reclusión en la cárcel, sus conflictos con las clases altas. Para Iván Frankó, el genio español es un hombre cuya trayectoria vital está limitada por su falta de recursos y la incomprensión de la sociedad. Hablando sobre El Quijote, afirma que, en la imagen del caballero de la triste figura, Cervantes «refleja su retrato espiritual y de un loco noble», la historia del hombre que, a pesar de su temor, de su dolorosa experiencia «sin ningún interés práctico se implica en la lucha desigual por la gloria, por la inocencia». 

Otro clásico español que fascinaba a Frankó es Calderón, cuyo nombre el escritor ucraniano menciona en el contexto de la renovación de la dramaturgia global. En mayo de 1894, se estrenó en Leópolis el drama Viyt zalameys´kiy, la adaptación de Iván Frankó de la famosa obra teatral calderoniana El alcalde de Zalamea. Frankó tradujo el texto no del original castellano, sino de otra traducción alemana y colocó la acción en una aldea de la Galicia ucraniana. El protagonista, Pedro Crespo, es un viyt, como se llamaba al alcalde elegido por las comunidades de la población rural bajo el Imperio austrohúngaro. Dmitro Buchynskyi, el intelectual más destacado de la primera ola de la emigración ucraniana a España, caracterizó a Pedro Crespo como «un maravilloso tipo de campesino para quien la verdad y la justicia son no solo es la meta de la vida, sino su vida misma».