Nostalgia

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych CATEDRÁTICO DE LITERATURA ESPAÑOLA EN LA UNIVERSIDAD DE MYKOLAIV

INTERNACIONAL

Vincenzo CircostaZuma Press| EUROPAPRESS

16 may 2022 . Actualizado a las 14:59 h.

La nostalgia ocupa un lugar importante en mis meditaciones. La razón más inmediata de este interés es el amor de mi vida: la literatura española, la más nostálgica del mundo. Sin embargo, hasta ahora no he sentido nostalgia por alguien o algo concreto: ni por mi niñez, ni por mis padres fallecidos, mi por Rusia, mi primera patria maldita. Solía decirme: «Lo que ha sucedido nunca volverá» y añadía: «¡Think about tomorrow! (¡Piensa en el futuro!)». Probablemente, temía convertirme, mirando atrás, en la bíblica columna de sal, aunque mi pasado era feliz y no tenía nada que ver con «las ciudades malvadas». Ahora la nostalgia me persigue. Intentaré analizar este estado de ánimo, bien conocido por otros seres humanos y novedoso para mí.

Quiero recordar que la palabra «nostalgia» proviene del griego clásico «regreso», y «dolor», y fue acuñada por los médicos a finales del siglo XVII, para describir la sensación de añoranza por la casa que sentían los soldados. Yo no soy soldado, soy refugiado, pero mi nostalgia también se provoca por la imposibilidad de satisfacer mi deseo regresar a mi hogar.

Por mi hogar yo comprendo mi universidad. La imposibilidad de regresar se explica por la situación en los campos de batallas en el sur. Afortunadamente, el acueducto ha sido restaurado y Mykolaiv dispone de agua. Sin embargo, los bombardeos siguen porque los orcos se encuentran a unos cincuenta-sesenta kilómetros y sus sistemas lanzafuegos alcanzan la ciudad. Además, se mantiene la amenaza de la ofensiva rusa. La perspectiva de que Jersón sea liberada bastante rápido se está alejando día a día: la llegada de las armas que necesita el Ejército ucraniano está paralizada por los juegos políticos y es lenta, mientras tanto, nuevas reservas rusas entran en combate. En estas condiciones la guerra durará una eternidad.