El Día del Libro

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych CATEDRÁTICO DE LITERATURA ESPAÑOLA EN LA UNIVERSIDAD DE MYKOLAIV

INTERNACIONAL

A pesar de la invasión rusa de Ucrania, los lectores continúan acudiendo al mercado del libro de Odesa
A pesar de la invasión rusa de Ucrania, los lectores continúan acudiendo al mercado del libro de Odesa NACHO DOCE | REUTERS

El catedrático de Literatura Española de la Universidad de Mykolaiv relata cómo celebran sus estudiantes el 23 de abril en plena guerra

24 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gran Sábado (o el Sábado de Pasión) de este año coincide con el Día del Libro, la fiesta favorita de la Asociación de Hispanistas de Ucrania. Para nosotros, es una buena ocasión para reunirnos, leer fragmentos de El Quijote y obras de otros autores españoles y ucranianos y premiar a los ganadores del festival teatral de las escuelas y universidades del país. Durante los dos últimos años, el covid provocó que el evento se realizara de manera virtual: los alumnos grababan vídeos y nosotros los presentábamos por Zoom el 23 de abril. 

Este año, el Día del Libro, además de a Cervantes, está dedicado a Federico García Lorca, el poeta más conocido y traducido en Ucrania. La popularidad de sus obras en mi país se explica por la afinidad profunda que existe entre el duende lorquiano y la cultura ucraniana. Victor Kordun (1946? 2005), uno de los representantes más originales del modernismo poético ucraniano, se manifestó al respecto: «La poesía y los poetas ucranianos están hechizados por la imagen de España, por su heroísmo y sacrificio, que durante tanto tiempo luchó abnegadamente por su libertad. Esta imagen de España se trasladó a la de la Ucrania inconsolable y desdichada. La poesía y los poetas ucranianos están hipnotizados por el simbolismo del gran poeta español y su imagen trágica y majestuosa. García Lorca, con toda su obra, defendió el espíritu nacional español, la poesía nacional, el teatro nacional, la mentalidad española y murió a manos de falangistas españoles».

Las palabras citadas articulan la idea de que Federico García Lorca es el prototipo del poeta ucraniano verdadero porque este último es, inevitablemente, víctima de represalias y violencia política y es, al mismo tiempo, la personificación de la Ucrania torturada y trágica. Por desgracia, es nuestra historia. Por esta razón, la voz lorquiana siempre nos suena como un eco de lo que se esconde en las profundidades de nuestro colectivo inconsciente. Escuchemos esta voz: «España está en todo momento movida por el duende. Como país de música y danza milenaria, donde el duende exprime limones de madrugada, y como país de muerte. Como país abierto a la muerte». Cuando planeábamos el Día del Libro de este año, este fragmento nos fascinó y lo entendíamos como magia pura, como una imagen de la hermosura triste que no tenía relación directa a la realidad. Después del 24 de febrero, las palabras de García Lorca han adquirido el sentido literal: ahora Ucrania es la tierra del duende, abierta a la muerte más que ningún otro país del mundo. Cada ucraniano ahora puede acabar como el poeta andaluz.

Mis colegas y yo creíamos que el Día del Libro ya no se celebraría porque la guerra nos ha esparcido por todos los confines del mundo. Traten de imaginar nuestra sorpresa cuando, hace una semana, recibimos los vídeos creados por alumnos ucranianos. En plena guerra, ellos, inspirados por el duende, leen las poesías de Federico García Lorca en español. 

Anteriores entregas

23 de abril La tragedia del sur de Ucrania

22 de abril El Jueves Limpio

21 de abril Una parábola sobre las burbujas

20 de abril El Martes Grande en Ucrania

19 de abril La Pascua de Resurrección y el Domingo de Palma en Leópolis

18 de abril Las noticias de Mykolaiv

15 de abril Las diosas enfurecidas

13 de abril Hobbit y Gandalf

12 de abril La primavera

11 de abril La batalla por el «borsch»

 10 abril Mi facultad en la guerra

9 de abril Folclore de la guerra

8 de abril El escándalo de una traducción

7 de abril ¿Qué es la rusofibia?

6 de abril Sigo recibiendo cartas

5 de abril El genocidio y la cultura rusa

4 de abril El destino de una familia hispano-ucraniana

3 de abril: Esperando la ofensiva rusa sobre el Dombás

2 de abril: Proyección interrumpida de películas

1 de abril: Oda al teléfono celular

31 de marzo: Llorad y rezad por Petro

30 de marzo: Cómo derrotar al enemigo muy rápido y con pocas bajas

29 de marzo: El 28 de marzo

28 de marzo: ¿Podemos repetir?

27 de marzo: Un primer balance de los 30 días de la invasión rusa

26 de marzo: Humor en la guerra

25 de marzo: Educación sentimental

24 de marzo: Una pregunta maldita

23 de marzo: Nuevos bombardeos en la ciudad de san Nicolás

22 de marzo: Las familias rotas que deja el conflicto

21 de marzo: Imbuidos del espíritu quijotesco

20 de marzo: La carta de mi estudiante

18 de marzo: Pensando en mi universidad

17 de marzo: Así intentaron silenciarme con porno ruso

15 de marzo: Golpea a los tuyos para que otros se asusten

14 de marzo: El domingo siempre es domingo

13 de marzo: Día 15. ¿Debe cerrar el Instituto Cervantes de Moscú?

12 de marzo: El papel de los hispanistas de Ucrania en la guerra con Rusia

11 de marzo: Mi encuentro en Leópolis con el periodista de La Voz de Galicia

10 de marzo: Nos hicimos refugiados

8 de marzo: Las últimas horas en la ciudad de san Nicolás

7 de marzo: Protegidos por san Nicolás

6 de marzo: La ciudad de san Nicolás

5 de marzo: Ucrania: dos referencias literarias

4 de marzo: Por qué ha fracasado la guerra relámpago

 3 de marzo: Ucrania resiste y vive

 2 de marzo: Mis peores temores

 1 de marzo: El columpio de esperanzas y temores

 28 de febrero: Tanques en Mykolaiv

 27 de febrero: Rezad por Kiev

 24 de febrero: «¡Feliz cumple, profesor!» (Sé que puede ser el último de mi vida)