Un congreso cultural pospuesto

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA

INTERNACIONAL

Un grupo de personas pasan por el parque Shevchenko, en Leopolis.
Un grupo de personas pasan por el parque Shevchenko, en Leopolis. MIGUEL GUTIERREZ | Efe

12 may 2022 . Actualizado a las 16:09 h.

El 12 de mayo del 2022 teníamos previsto inaugurar en Leópolis el congreso internacional sobre el Barroco: del Mediterráneo a Europa del Este. El objetivo era que el mundo hispano descubriese la riqueza espiritual de la Ucrania medieval y barroca.

En España poca gente sabe que grandes territorios de la Ucrania actual pertenecieron durante siglos al Gran Ducado de Lituania y, a partir de 1569, a la Mancomunidad de las Dos Naciones, lo que llevó a un enriquecedor diálogo cultural entre ortodoxos y católicos. En las tierras ucranianas estaban presentes las órdenes monásticas católicas —dominicos, franciscanos, carmelitas, jesuitas y otras—. Estas predicaban y fundaban colegios, en los que se difundían ideas occidentales filosóficas y estéticas, tanto teológicas (concretamente, la segunda escolástica) como laicas. En el año 1596, como resultado de la Unión de Brest, se unió la Iglesia greco-católica, otra fuente importante de la sabiduría latina. Al mismo tiempo, Ucrania tenía sus puertas abiertas a corrientes del protestantismo, cuyo sistema educativo era bastante efectivo. 

Durante la primera mitad del siglo XVII, los clérigos ortodoxos, inspirados por Petro Mohyla, obispo metropolitano de Kiev, cuyo nombre lleva mi universidad, comprendieron que para proteger a la Iglesia de sus enemigos era menester aprender de sus oponentes a pronunciar sermones, escribir libros y organizar escuelas.