Releyendo mi diario

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA

INTERNACIONAL

Un miembro de las milicias prorrusas custodia junto a un vehículo marcado con una gran zeta
Un miembro de las milicias prorrusas custodia junto a un vehículo marcado con una gran zeta ALEXANDER ERMOCHENKO | REUTERS

26 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Decidí releer los primeros textos de mi diario. En aquella época, que ahora parece tan lejana, yo trataba de discernir la cara de la guerra de Rusia contra Ucrania. Al cabo de 91 días de lucha del pueblo ucraniano por su vida y dignidad, veo que la mayoría de mis observaciones siguen siendo válidas. Al mismo tiempo, en algunos casos me he equivocado.

Es natural porque la guerra es un fenómeno tan complejo que siempre supera las capacidades cognitivas del individuo. Mis errores se deben a mi creencia en que la gente, que vive en el siglo XXI en un país cristiano que dispone de un sistema educativo abierto a todos y que se jacta de la cultura más refinada y humana del mundo, no puede caer en el abismo de inmoralidad.

En mis primeros textos no usaba conceptos como «exterminio», «masacre», «crimen militar» o «genocidio», porque no me imaginaba que los métodos de guerra de los rusos serían tan brutales y cínicos. Cada nuevo día trae evidencias de sus atrocidades sangrientas. En uno de mis textos confesé, movido por un presentimiento vago del horror, que mi temor principal era ser capturado por los ocupantes. En aquel momento yo no comprendía qué escribía. Ahora todos saben que la vida en la ocupación rusa es terrorismo y fascismo «normal».