El genocidio no es un pretexto informativo

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA

INTERNACIONAL

La retirada rusa dejó cientos de cadáveres en las calles de Bucha, en la periferia de Kiev.
La retirada rusa dejó cientos de cadáveres en las calles de Bucha, en la periferia de Kiev. ZOHRA BENSEMRA | Reuters

21 jun 2022 . Actualizado a las 16:25 h.

En una conversación con alumnos tratamos un tema que considero tan fundamental que decidí dedicarle un escrito. La cuestión es ¿cuánto tiempo los individuos son capaces de centrarse en una información alarmante, si el contenido de esta no se refiere a ellos sino que relata experiencias trágicas de otros? En el contexto de la guerra, la cuestión es: ¿cuánto tiempo el genocidio de Rusia en Ucrania puede servir como pretexto informativo para movilizar a gente que vive en paz en los actos de solidaridad con Ucrania? 

Las actuales teorías de la comunicación constatan que los seres humanos mantienen por poco tiempo la atención sobre noticias poco agradables. El hecho se debe a tres factores. Primero, en el mundo contemporáneo recibimos tantos flujos de información que lo más esencial se pierde rápido. Segundo, la mente borra de nuestra memoria las noticias alarmantes. Tercero, el hombre se ajusta a la realidad y en corto tiempo le parece «normal» lo que antes percibía como horrible.

Lo que acabo de escribir no es nada nuevo. Sin embargo, me veo obligado a repetirlo para explicar al joven que me hizo la pregunta, y a otros interlocutores preocupados por la sordera moral de las sociedades «civilizadas», las razones de la desaparición paulatina del genocidio ucraniano de los noticiarios. Los primeros testimonios sobre las masacres en Bucha, Irpín y Hostomel supusieron un choque y todo el mundo habló de ello. Pasadas unas semanas, los crímenes militares rusos ya no dolían tanto porque en la memoria de la gente habían sido sustituidos por noticias positivas relacionadas con la vida cotidiana. Y lo peor no es que la gente se olvide de las masacres. Lo más doloroso para mí es el hecho de que la gente no quiere ver las masacres que se están cometiendo ahora mismo en el Dombás en una escala mucho más amplia: grandes ciudades están desapareciendo cada día, cada hora, cada minuto, y esto se percibe como algo «normal». Y si es «normal», la gente, obedeciendo a su pereza intelectual, se va a la playa o un bar en vez de apoyar a Ucrania en un acto de solidaridad.

No me quejo y no acuso a nadie. Es la naturaleza humana que cambia como resultado del entrenamiento de la voluntad y la atención: para empatizar con alguien se debe aprender a escucharlo. Para el hombre de esta época informativa consumista, preocupado por su confort físico y emocional, supone un gran esfuerzo. Sin embargo, insisto en que el genocidio en cualquier país, no solamente en Ucrania, nunca es un pretexto informativo. Es una solicitud de ayuda, de apoyo, de refugio. Para aprender a escucharla es necesario ejercicios espirituales, entre los cuales distinguiría el arte de concentrarse en el dolor de otros y la capacidad de no borrar de la memoria ese dolor.

Oleksandr Pronkevych catedrático de Literatura Española en la Universidad de Mykolaiv

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20 de junio Cuando el helecho florece

18 de junio No es fácil hablar sobre la guerra

17 de junio Los dibujos animados contra la guerra

16 de junio Mirando vídeos de mis estudiantes

15 de junio El vals de la despedida

12 de junio Ucrania en la revista TTAK

10 de junio Los girasoles, el símbolo de Ucrania

9 de junio ¿Es Ucrania nacionalista?

7 de junio Guerra, ¿cómo te llamas?

5 de junio Pushkin ha vuelto

4 de junio Escuchen las voces de Ucrania

3 de junio El verano de nuestra victoria

2 de junio El arte de pasar el sábado en Mykolaiv

31 de mayo ¿Es Rusia fascista?

30 de mayo Sobre los asuntos eclesiásticos

29 de mayo Lesya Ukrainka

27 de mayo La guerra y el tiempo

26 de mayo Releyendo mi diario

25 de mayo Moisés

24 de mayo ¿Adiós Pushkin?

22 de mayo La tragedia de la Mariúpol artística

21 de mayo Iván Frankó, el divulgador de la literatura española en Ucrania

20 de mayo El genocidio en Ucrania

18 de mayo Carta de un soldado: «Me siento feliz en Mykolaiv»

17 de mayo «Stefania», el homenaje a la madres de Kalush Orchestra

16 de mayo Nostalgia

14 de mayo Los desastres de la guerra (versión siglo XXI)

13 de mayo Mi Galicia

12 de mayo Un congreso cultural pospuesto

11 de mayo El desfile de Putin y el esturión podrido

9 de mayo Gregorio Skovorodá

8 de mayo Regalos para la fiesta

7 de mayo La guerra patriótica de Ucrania

4 de mayo Ucrania celebrará el 8 de mayo el Día de la Victoria

3 de mayo Historia del día de la victoria

1 de mayo Anabel

30 abril La resurrección de Ucrania

29 de abril Otra vez sobre el Instituto Cervantes en Moscú

28 de abril Escaparse de la zona ocupada

27 de abril El «Guernica» de Picasso

26 de abril La resistencia al invasor, en los memes de la Pascua ortodoxa

24 de abril El Día del Libro

23 de abril La tragedia del sur de Ucrania

22 de abril El Jueves Limpio

21 de abril Una parábola sobre las burbujas

20 de abril El Martes Grande en Ucrania

19 de abril La Pascua de Resurrección y el Domingo de Palma en Leópolis

18 de abril Las noticias de Mykolaiv

15 de abril Las diosas enfurecidas

13 de abril Hobbit y Gandalf

12 de abril La primavera

11 de abril La batalla por el «borsch»

 10 abril Mi facultad en la guerra

9 de abril Folclore de la guerra

8 de abril El escándalo de una traducción

7 de abril ¿Qué es la rusofobia?

6 de abril Sigo recibiendo cartas

5 de abril El genocidio y la cultura rusa

4 de abril El destino de una familia hispano-ucraniana

3 de abril: Esperando la ofensiva rusa sobre el Dombás

2 de abril: Proyección interrumpida de películas

1 de abril: Oda al teléfono celular

31 de marzo: Llorad y rezad por Petro

30 de marzo: Cómo derrotar al enemigo muy rápido y con pocas bajas

29 de marzo: El 28 de marzo

28 de marzo: ¿Podemos repetir?

27 de marzo: Un primer balance de los 30 días de la invasión rusa

26 de marzo: Humor en la guerra

25 de marzo: Educación sentimental

24 de marzo: Una pregunta maldita

23 de marzo: Nuevos bombardeos en la ciudad de san Nicolás

22 de marzo: Las familias rotas que deja el conflicto

21 de marzo: Imbuidos del espíritu quijotesco

20 de marzo: La carta de mi estudiante

18 de marzo: Pensando en mi universidad

17 de marzo: Así intentaron silenciarme con porno ruso

15 de marzo: Golpea a los tuyos para que otros se asusten

14 de marzo: El domingo siempre es domingo

13 de marzo: Día 15. ¿Debe cerrar el Instituto Cervantes de Moscú?

12 de marzo: El papel de los hispanistas de Ucrania en la guerra con Rusia

11 de marzo: Mi encuentro en Leópolis con el periodista de La Voz de Galicia

10 de marzo: Nos hicimos refugiados

8 de marzo: Las últimas horas en la ciudad de san Nicolás

7 de marzo: Protegidos por san Nicolás

6 de marzo: La ciudad de san Nicolás

5 de marzo: Ucrania: dos referencias literarias

4 de marzo: Por qué ha fracasado la guerra relámpago

 3 de marzo: Ucrania resiste y vive

 2 de marzo: Mis peores temores

 1 de marzo: El columpio de esperanzas y temores

 28 de febrero: Tanques en Mykolaiv

 27 de febrero: Rezad por Kiev

 24 de febrero: «¡Feliz cumple, profesor!» (Sé que puede ser el último de mi vida)