Mirando vídeos de mis estudiantes

Oleksandr Pronkevych
Oleksandr Pronkevych DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA

INTERNACIONAL

Grzegorz Michalowski | Efe

15 jun 2022 . Actualizado a las 09:23 h.

Es importante preservar la memoria de esta guerra. Gracias a las nuevas tecnologías hacerlo hoy en día es más fácil que en anteriores conflictos. Con la idea de crear un archivo de vídeos solicitamos a los estudiantes de la Facultad de Filología de la Universidad Nacional del Mar Negro Petro Mohyla que grabaran sus historias en los idiomas que cursan. Nuestros colegas polacos de la Universidad de Tecnología y Humanidades Casimir Pulavsky, en Radom, propusieron que esos jóvenes ucranianos participaran en el concurso de vídeos cortos Un día en la vida de un estudiante. El lunes, recibimos la noticia de que Tetiana Yakovleva, estudiante de Filología Inglesa, era una de las cuatro finalistas. 

La historia grabada por Tetiana es simple. Relata la vida en su pueblo de Bereznegovate, situado en la región de Mykolaiv. La mayoría de sus 7.500 de habitantes son agricultores. Tetiana regresó allí el 25 de febrero y desde entonces comparte con sus vecinos y amigos el dolor, los temores y las privaciones. El 18 de marzo el pueblo fue ocupado por los rusos, pero el Ejército ucraniano les hizo retirarse. En estos momentos Bereznegovote sigue sufriendo fuertes bombardeos. Tetiana ha montado las imágenes de su escuela destruida por los proyectiles en una secuencia de fotos de las ruinas en Bucha, Gostomel, Irpín y Járkov. Como banda sonora utilizó la canción No tengo casa del grupo Solo en una Canoa. El resultado ha sido un éxito: en un estilo lacónico-documental Tetiana revela la tragedia de la guerra en las ciudades y aldeas ucranianas con sus escuelas convertidas en escombros. 

La publicación del vídeo en el chat de la facultad causó una ola de comentarios. Resulta que otros estudiantes también han filmado con sus teléfonos móviles su vida cotidiana. Quiero citar los vídeos de dos de ellos. Yelyzaveta Shytova reconstruye los dos primeros días de la invasión rusa. A las cinco de la madrugada del 24 de febrero, las explosiones despiertan a esta chica. Suenan las sirenas antiaéreas. Yelyzaveta lee las noticias, coloca sus cosas en una mochila y se sienta en el suelo cumpliendo «la regla de las dos paredes». Desde la ventana se ven incendios. El 25 de febrero la chica baja al sótano de su casa y reza por Ucrania. En la pantalla del teléfono parpadean las microimágenes de destrucción, sufrimiento y muerte en Mykolaiv.