ESTO ES ORGULLO DE NAI A Peregrina y a Aida, madre e hija, les dio un vuelco la vida el pasado enero. «Mi madre no es de decir mucho, pero en Navidad nos dijo: ?Mis hijos lo son todo para mí?», cuenta Aida. Días después, Peregrina sufrió una embolia que le paralizó el lado izquierdo. Hoy ellas, que han superado juntas siete meses de hospital, vuelven a «sus lerias». De una madre hacen falta hasta las riñas.
Ana Abelenda