Jesús Flores Lojo

Madrid, marzo de 1931. La caballería, frente a una manifestación de obreros y estudiantes
Madrid, marzo de 1931. La caballería, frente a una manifestación de obreros y estudiantes
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Fuego cruzado en la capital de España: «Madrid, el alboroto diario»

«Han puesto todo su empeño en mantener un estado de revuelta que embrolla la vida ciudadana y mengua la serenidad de juicio cuando más necesidad de ella tenemos». Así describía La Voz la crispación que se respiraba en Madrid unos días antes de las elecciones municipales de abril de 1931: una crónica que podría haber sido escrita ayer mismo

Madrid, marzo de 1931. La caballería, frente a una manifestación de obreros y estudiantes
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Mondariz, un par de historias con H mayúscula

Aunque Emilia Pardo Bazán describió en La Voz los veraneos de la alta sociedad en Mondariz como una pasarela de vanidades, otras antiguas y floridas crónicas del periódico rescatan también historias de conspiraciones políticas, supermillonarios enamoradizos e incluso la de una Constitución que no fue. ¿Qué tendrían aquellas aguas?

Madrid, marzo de 1931. La caballería, frente a una manifestación de obreros y estudiantes

«Oiga, usted é home ou muller

La primera vez que La Voz habló de... identidad de género. La crónica de un desafortunado accidente que sufrió una mujer mientras se rasuraba el cutis se convirtió en una historia que encerraba un gran drama personal en aquella época.

Arsenio Iglesias se encamina a los vestuarios, protegido por la Policía Armada, después de que el Deportivo lograse el ascenso a Primera en 1971.

La primera vez que La Voz habló del cierre de la hostelería: «Que no se escape ni una rata»

«¡El pueblo asaltará nuestros locales!», exclamaban unos. «¡Lo mejor es abrir y no pagar las multas!», exhortaban otros. «¡Pues nos damos de baja en la contribución!», se escuchaba al fondo de la sala. En octubre de 1907, La Voz asistía a una reunión de hosteleros, muy irritados ante la clausura de sus establecimientos por la ley del descanso dominical. La llamada Reforma desde arriba del Gobierno de Maura (quizás desde demasiado arriba, y sin mucha perspectiva) exigía el cierre de las tabernas desde el sábado noche hasta el lunes. Y se armó una buena

Françoise Saunier, el hombre que encendió la luz en Galicia
Françoise Saunier, el hombre que encendió la luz en Galicia

La primera vez que La Voz habló de la factura eléctrica: «No engañen, la luz no puede salir gratis»

El precio de la luz ya inflamaba también algunos debates mucho antes de que la frase «Oye, que no somos de Fenosa» se hiciera popular en Galicia. La primera gran polémica se remonta a 1888, cuando la compañía francesa de gas que tenía los derechos de explotación en A Coruña, Vigo y Santiago, comenzaba a mudarse a la nueva edad energética y algunos empresarios locales, constituidos como cooperativas, se lanzaron a competir con aquella en el emergente mercado eléctrico

Françoise Saunier, el hombre que encendió la luz en Galicia

Un Trump antes de Trump: eutanasia para los enfermos, esterilización para las madres solteras

Si la ley de eutanasia recién aprobada en España va dejando atrás no poca polvareda, imagínense lo que los lectores de La Voz debieron de pensar en enero de 1971, cuando el periódico publicó este titular: «Agnew propone la esterilización de las madres solteras y la eutanasia en caso de enfermos incurables». Ese día el periódico ya vaticinaba la caída de este vicepresidente de EE.UU., al que apodaba «el metepatas» por sus frecuentes escándalos. El Watergate fue el último

Françoise Saunier, el hombre que encendió la luz en Galicia

El «dribling» de Luisito Suárez a la chica de la Cruz Roja

A Katia Loritz, que había reventado la taquilla con películas como «Las chicas de la Cruz Roja» o «Atraco a las tres», la apodaban «la Sofía Loren alemana»; a Luis Suárez, que a día de hoy sigue siendo el único balón de oro español, también le conocían como «el arquitecto», por cómo trazaba sus pases. Ambos fueron protagonistas (uno sin pretenderlo, la otra más implicada) de un culebrón propio de la pacata sociedad de su época. «Hubo más que amistad», aseguraba ella en La Voz. «No me interesa como esposa», respondía él.

Françoise Saunier, el hombre que encendió la luz en Galicia

El largo y bacheado viaje de la «señorita 40 HP»

Casi dos millones de mujeres obtuvieron el carné de conducir en España entre el 2007 y el pasado año, un período en el que los permisos conseguidos por hombres rondó el medio millón. Desde que Emilia Pardo Bazán se pusiera al volante de un coche en 1904, este otro viaje hacia la igualdad social ha sido largo y con baches.

Una imagen de juventud de Valle, en la que se aprecia que ya ha empezado a construir la excéntrica imagen que le acompañaría en el futuro
Una imagen de juventud de Valle, en la que se aprecia que ya ha empezado a construir la excéntrica imagen que le acompañaría en el futuro
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La primera vez que en La Voz se habló de Valle Inclán: «¡Loado sea Dios, nos llega un libro bueno!»

La mirada hacia Valle Inclán se vuelve estos días, no porque el esperpento (político y social) esté más vigente que nunca, que también, sino porque acaban de cumplirse cien años de que el escritor de Vilanova de Arousa publicase «Luces de bohemia», esa gran obra atemporal en la que trasciende la imposibilidad de vivir en una España injusta. Valle frisaba entonces los 54 años: casi treinta antes, La Voz habia dado cuenta de sus primeras andanzas públicas (un duelo con un periodista en México); y la crítica de su primer libro, «Femeninas»

Una imagen de juventud de Valle, en la que se aprecia que ya ha empezado a construir la excéntrica imagen que le acompañaría en el futuro

«Me llevo el mejor que haiga»

En pleno debate sobre si la RAE debería aceptar los nuevos términos del lenguaje inclusivo reaparecen en la discusión palabras como «haiga» para recordar que la Academia ha incorporado en ocasiones vocablos populares al diccionario. Otro asunto es que «elle» o «todes» hayan ya enraízado como en su momento lo hizo este otro término.

La verja de acceso a los jardines de Méndez Núñez, en A Coruña, a principios del siglo XX, cuyo toque de queda se fijaba con el tañido de una campana
La verja de acceso a los jardines de Méndez Núñez, en A Coruña, a principios del siglo XX, cuyo toque de queda se fijaba con el tañido de una campana

La primera vez que La Voz habló del toque de queda: Cerrar el jardín porque es una selva de idilios

[...] «El jardín de San Carlos se cierra cada noche al toque de queda: ¿Razones? Hombre, argumentan que primero está la moral y, después, que no quedaría una flor» [...] La primera vez que La Voz de Galicia empleó el término «toque de queda» una expresión de orígenes marciales que ahora se ha instalado en nuestra «nueva normalidad», fue para posicionarse en una belicosa polémica de aquella época, el cierre de algunos jardines gallegos al anochecer, a golpe de campana

La verja de acceso a los jardines de Méndez Núñez, en A Coruña, a principios del siglo XX, cuyo toque de queda se fijaba con el tañido de una campana

La primera vez que en La Voz se habló de los radares: «¡Ese loco del sedán va a 120 por hora!»

[...] «Los inventos de la guerra se van a aplicar a la carretera: el aparato lanza una mirada al automóvil y los electrones señalan un dial, con la seguridad de la mecánica pura: ¡Ese tío loco del sedán negro va a 120 por hora !» [...]. Actualmente, los radares de la DGT pueden detectar velocidades de hasta 250 km/h, vigilar dos carriles a la vez, y ser operados por wifi o 4G. En 1947, como puede apreciarse en este extracto de La Voz, todo era más sencillo. O lo parecía.

A la izquierda, reproducción del encabezamiento de la colaboración de Manuel Linares Rivas en La Voz, en mayo de 1938
A la izquierda, reproducción del encabezamiento de la colaboración de Manuel Linares Rivas en La Voz, en mayo de 1938

A Emilia Pardo Bazán ya le preocupaba el futuro de su pazo: «¡Meirás, Meirás! ¿De quién serás?»

En mayo de 1938, en pleno proceso de donación popular de las torres a Franco, Manuel Linares Rivas recordaba para La Voz la tarde que pasó con Emilia Pardo Bazán y el poeta Juan Antonio Cavestany en la mansión, en una pieza a medio camino entre el drama y la tragedia