Artículos deJulio Á. Fariñas

Contra el pronóstico de todas las encuestas y con todo el descaro del mundo, el chavismo-madurismo se apuntó el pasado 15 de octubre una victoria en las elecciones a gobernadores regionales que ni ellos mismos se la creen.

Casi 20 millones de venezolanos se enfrentan a un gran dilema: abstenerse en unas elecciones descaradamente manipuladas por el chavismo que solo busca legitimarse en el poder o acudir masivamente a votar y asestarle un golpe similar al del 2015.:

La organización no gubernamental Transparencia Venezuela acaba de hacer público los resultados de una investigación iniciada hace casi año y medio sobre las Empresas Propiedad del Estado que pone en evidencia que la gravísima crisis que padece el país es consecuencia directa del Socialismo del Siglo XXI que implantó Chávez.

El divorcio político consumado entre Rafael Correa y Lenín Moreno, su sucesor en la presidencia de Ecuador, hace apenas cuatro meses, cada día tiene más visos de un culebrón en el que al ex presidente le sale a relucir su ramalazo chavista.

Que Venezuela no tenía un régimen democrático, strictu sensu, es una realidad constatable por cualquier analista que haya seguido los avatares de este gran país en las dos últimas décadas. No reunía las premisas para ser etiquetado como una dictadura a la vieja usanza, pero desde el pasado viernes ya es un caso de libro.

Maduro no parece darse por aludido del rechazo interno y externo a su pantomima de Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que acaba de echar a andar y sigue sacando conejos de la chistera para distraer al personal. El último, la convocatoria de elecciones a gobernadores en los 23 estados federales -la versión venezolana de las autonómicas españolas- para el próximo octubre

Después de cuatro agitados meses de presión popular en las calle con un saldo de más de un centenar de víctimas mortales, varios detenidos y miles de heridos, la cruda realidad se impone. Los más realistas ya vislumbran en el horizonte una reedición del régimen cubano adaptada a los nuevos tiempos

Mientras la inmensa mayoría del pueblo venezolano se juega la vida en la calle desde hace más de 100 días, los chavistas más avispados y que más tienen que perder se apresuran a abandonar el barco

Ante el masivo respaldo de los venezolanos a la convocatoria de la oposición para tratar de abortar por la vía pacífica la deriva totalitaria de Maduro y su cohorte de cleptócratas, son muchos los que se preguntan: ¿y ahora, qué?


Leopoldo López, el preso político más emblemático de Venezuela, ha sido trasladado en la madrugada del pasado sábado desde el penal militar de Ramo Verde a su domicilio familiar en el barrio caraqueño de los Palos Grandes. De momento sigue privado de libertad, pero ya hay indicios suficientes para pensar que este puede ser el principio del fin de la pesadilla de casi 30 millones de venezolanos.