La víspera del día grande Santiago y de Galicia arrancó al ritmo de los gigantes y los cabezudos, más lento el de las monumentales figuras que descansan todo el año en la Casa del Deán, y muy alegre y vivaz el de los segundos a lo largo de su recorrido por calles y plazas del casco histórico, haciendo las delicias del público familiar que masivamente se concentró a su paso
Xoán A. Soler