Échale un par... de f??lores

LA FLOR DE LAS TENDENCIAS es exótica, tira a salvaje y está a la orilla del mar. Nos abrimos al nuevo concepto de floristería que nace en Galicia con talleres para profesionales, espontáneos o madres e hijos (juntos). Ai Carmiña tiene curro hasta para solteras en plena despedida. ¿Ramo, corona o tocado grande? Arriba el flower power. Vamos a echarnos flores... pero bien.

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Si vamos a echarnos flores, que sea bien. Con mano, de la mano de dos oficiales floristas -esta es su titulación-, que se conocieron estudiando Enfermería en A Coruña, hasta que su gusto por la flor las llevó a formarse en la Escuela de Diseño Floral de Barcelona y a meterse en otro jardín. ¿El jardín alemán de Elizabeth von Arnim? No te digo que no, porque este título te recibe a la entrada del taller donde Ai Carmiña le tomó, espabilada como una rosa, el relevo a una mueblería de Orillamar. Así empezó a dar fruto el bosque a la oreliña coruñesa do mar. Granadas (de comer), higos rotos, flores y «pólas» se combinan en los ramos, centros de mesa, coronas y tocados que Anxela y Elena ofrecen bajo un concepto de floristería que apuesta por el ramo grande, «diferente», y se asoma a diario a las tendencias de Instagram. Firmas como Katie Davis (autora del blog Ponderosa & Thyme) o Sarah Statham (Simply by Arrangement), inspiran este «pinchacarneiro» del arte floral que no quiere ser flor de un día y comparte su pasión en modo taller. Estos pueden ser privados o abiertos a grupos, de profesionales o amigos que buscan despedir la soltería en otro plan (o empiezan este evento dándole al brunch y las mimosas para ir abriendo boca). Para finales de mes, este «Flowers and Friends» tan curriño tiene ya prevista una despedida de soltera y, entre otros, un taller para quienes no quieran dejarse a los niños en casa. «La idea es enseñar a hacer cosas con las flores de manera así desenfadada. Al principio parece fácil, pero hay quien no sabe por dónde empezar», apunta Elena. Tiene su arte echar una flor, y no te digo un par. Porque una flor ao chou... puede caer muy mal.

LAS REINAS DEL OTOÑO

Carmiña encontró su lar en plena ruta de la movida coruñesa. «Buscábamos un sitio con techos altos, que tuviese ya su encanto y detalles que lo hiciesen especial», dicen. El deseo floreció en verano, a golpe de boda, y continúa este otoño. No se nos caen las hojas...

¿Qué flores se llevan más esta temporada? Ai Carmiña, móllate! Próteas y peonías, dicen. «Pero nosotras también tiramos a lo salvaje y lo exótico», advierten. Los cosmos, los ranúnculos, las anémonas, los malus o los cardos, «y las mezclas» les van bien a sus creaciones, que combinan flor comprada en Holanda y estilo alemán con lo natural de los bosques encantados de aquí.

¿Tres claves para hacer un buen ramo? Pues venga, que van: 1. Tener claro el estilo de la persona. 2. Aplicar una técnica y 3. Buscar la armonía de color. «La longitud del tallo depende del ramo. Y más que las flores que elijas, importa el tipo de ramo, el estilo en conjunto», advierte Anxela, a quien la pasión le viene de mamá. Nos hemos traído a los niños. María y sus hijos, Carmen y Mario, se disponen a aprender a hacer un ramo. ¿Mario, a quién se lo vas a regalar?, pregunto. Y él se apunta con el dedo (¡acierta fijo!). Su hermana Carmen, que hizo la Comunión con corona de Ai Carmiña, aspira a hacer un centro. «A ellos hay que entretenerlos. Se trata de jugar enseñándoles a hacer un ramo o una corona. Si están con sus madres, lo quieren hacer como ellas. Esto lo pone más fácil», apuntan Elena y Anxela.

Estamos espabiladiños como rosas. No subestimes el poder de una flor. 

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