Al cole por primera vez

UN MUNDO NUEVO les abre las puertas. ¡Adelante! Las aulas están de estreno. Ellos dan el salto y nosotros estamos con ellos. Nos apuntamos al primer curso escolar en infantil, de la mano de cinco pequeños debutantes y cuatro expertas. Va un spoiler: El primer año, el niño, sobre todo, debe ir al colegio feliz. Primera pauta, relájate. Hay mucho en juego.

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Son tan pequeños como grande su manera de jugar. Son Cosme, Marina, Carla, Martina y Hugo, cinco entre los casi 200.000 escolares que esta semana han vuelto a las aulas en Galicia. Pero ellos no están de vuelta. Esta es su primera vez en el cole «de mayores». Estrenan la experiencia de conocer a un profesor, a unos compañeros, unos materiales, un recreo. Empezamos de la mano de Gianni Rodari, sin perder de vista esta verdad: «Con cada niño el mundo empieza de cero». Los niños corren por el parque. Cuatro expertas se «sientan a pensar» en la mejor forma de afrontar el debut en las aulas. ¿Son los 3 años muy pronto para empezar? Quizá la realidad del mercado laboral obliga… «Pero no debemos olvidar que la escolarización no es obligatoria hasta primaria», advierte la experta en apego Catherine L’Ecuyer, autora de Educar en el asombro, que subraya que en infantil lo esencial es cuidar la dimensión afectiva. Esta es la forma de sumar con sentido.

Un rebumbio de padres, niños, mochilas, agita la entrada del colegio. En la escena de los primeros días el llanto es un protagonista. «Y no hay que decirles que no protesten o no lloren, ¡son niños, no árboles! Tenemos que validar sus emociones», indica la psicoterapeuta Bibiana Infante, fundadora de Disciplina Positiva Galicia. «Para evitar el bloqueo, la adaptación debería ser lo más gradual posible. Los padres también deben saber que son neuronas espejo, es decir, que la manera en que dejen en el colegio a sus hijos influye en su actitud. Hay que transmitirles seguridad, serenidad y sonrisa. Es normal que el niño llore… pero el padre no debe llorar con él», afirma. El período de adaptación, de entre uno y 15 días, según los centros es tan polémico como «importante», indican las expertas, para que los niños empiecen el cole con buen pie y vayan con ganas. «Teniendo en cuenta las jornadas laborales y las dificultades de conciliación, lo mejor es que el primer contacto con los padres sea en junio, para prepararles sobre la importancia de que el niño vaya entrando en contacto con el colegio poquito a poco», dice la maestra y psicopedagoga Ruth Palomar. Apoyo, ternura y relax para empezar. Los primeros quince días de toma de contacto con las aulas no son en cambio el momento, según Catherine L’Ecuyer, de exigir: «Invito a los padres, sobre todo, a relajarse. A entender que la rutina va bien, pero no debe ser rígida, que cada uno tiene sus circunstancias y hay que despertar a las empresas para que sean más flexibles con el tema de la conciliación, pero lo ideal es que los niños tan pequeños no estén diez horas en el colegio como si fuese lo normal. No es cierto el mito de ‘Cuanto más y antes mejor’. Es esas etapas no toca el aprendizaje formal a través del pensamiento abstracto; el niño aprende a través de los cinco sentidos, a través de las experiencias sensoriales y las relaciones con los demás», subraya.

Prepararles explicándoles, con información a su medida, qué supone ir al cole les ayuda a adaptarse. «Hay que evitar latiguillos del tipo: ‘Ya verás, cuando vayas al colegio te vas a enterar…’», apunta Ruth Palomar, que ofrece otra pauta: no mentirles. «No es aconsejable decirles cosas como ‘Yo me quedo aquí, al lado de la puerta’ porque… ¿qué pasará cuando el niño vaya al baño y descubra que no estás? Mejor no perder su confianza, despedirse con naturalidad y decirle: ‘Nos vemos dentro de un rato’. A los niños hay que hacerles conscientes con sutileza de lo que supone el cole», señala.

Familia y escuela deben ir de la mano. Sobre todo este primer año, en que los pequeños dan el salto a un mundo grande y nuevo, con reglas, señalan las expertas. Es algo en lo que incide María Soto, fundadora de Educa Bonito con Disciplina Positiva: «Los padres nos ponemos a veces muy nerviosos, vamos con miedos y prejuicios, y es natural, pero debemos tener confianza en que las maestras saben hacer que los niños se adapten y se sientan cómodos». Evitar el tercer grado es otra pauta para nota. «A veces les hacemos muchas preguntas que ellos no saben cómo responder más allá del ‘sí’, ‘nada’, ‘bien’. Aterrizan en un mundo nuevo, lo viven, pero no es fácil contarlo. Cuando son muy pequeños no están preparados para describir una situación fuera de ella», señala María Soto.

Ojo al primer motor del aprendizaje, el juego. Los pies que se paran en el camino tienen sorpresa. Es importante que les mueva su propia curiosidad. Y encontrar el equilibrio entre las horas lectivas y el juego libre, sin actividades estructuradas, creativo. En clase «hay que evitar la dinámica de tenerles haciendo fichas. Los niños tienen que experimentar y jugar -señala Ruth-. Lo fundamental el primer año es que el niño vaya feliz al colegio». Adelantar el aprendizaje crea una espiral de fracaso, advierte L’Ecuyer. Vamos a paso a paso, como niños. Quién como ellos baila al ritmo de la vida.

CUATRO PAUTAS PARA EMPEZAR

1. Poco a poco: Con una adaptación gradual irán más contentos. Debemos transmitirles tranquilidad, seguridad y sonrisa.

2. Rutina, pero no rígida: Les viene bien la rutina, pero no rígida. El deber del niño en infantil no es otro que aprender a relacionarse y jugar.

3. De la mano con el profe: La familia y la escuela deben tener una comunicación fluida. Conviene evitar dejar a los pequeños en portería, mejor acompañarles siempre.

4. No mentir y ahorrarse el tercer grado: Los niños no cuentan cuando les preguntamos, sino cuando sienten que estamos ahí sin hacer nada, para escuchar.

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