El barbanzano aprendió a coser redes hace más de 45 años, siendo todavía un niño, y está tan orgulloso de su trabajo y el de sus compañeros de profesión que participó en la escritura del libro «O mar de Barbanza»
Las vicisitudes del destino hicieron que la barbanzana entrase a hacer una sustitución en el 2013, lo que desembocó en un contrato indefinido en el año 2016