El dinero quiere dinero. Hasta la rapacidad sin límites. Es un mal muy común y el que aqueja a los dos feos protagonistas -es verdad que en algún momento la ternura amaga juguetona y engañosa con insinuarse- del relato para adultos de Roald Dahl «El librero», que el sello Nórdica individualiza en un bello volumen ilustrado. La única pega del libro es que el manjar sabe a poco, por breve. Y el lector, sí, querría más... cuento
H. J. Porto