César Antonio Molina: «No soy el novelista que escribe a, b y c»

El poeta profundiza en el sexto tomo de sus memorias de ficción en la mezcla de ensayo, invención, filosofía, reflexión y narrativa


Redacción / La Voz

Dieciséis años después de la aparición de Vivir sin ser visto, presenta mañana el sexto tomo de sus memorias de ficción, Todo se arregla caminando (Destino). Y, mientras pergeña ya el séptimo, trabaja en un nuevo poemario y en la edición de los artículos sobre cine que publica en La Voz de Galicia. César Antonio Molina (A Coruña, 1952) no descansa.

-¿Ficción sobre memoria?

-Los géneros memorialísticos son los de mayor ficción. Cuentas la vida como una ficción, no como una realidad, al incorporar lo que has visto, soñado, oído.

-¿Es cemento o arquitectura?

-Toda la arquitectura. El libro está armado de realidades y ficciones. A veces cito poemas inventados, lugares que no existen, pinturas que imagino. Es una mezcla, pero todo pertenece a tu propia realidad, que puede ser una ficción. Y ya lo antepongo, al decir que son memorias de ficción. Nadie me puede reclamar por crear un poema que no existía porque ya lo he advertido. El lector se queda imbuido de todo y no tiene por qué diferenciar.

-¿Se ve cerca de lo que hacía Jünger o lo que hace Nooteboom?

-No es un diario ni un dietario. No lleva fechas. Yo no hablo de mí mismo, soy mero relator de lo que veo. Lo mío es menos descriptivo, más filosófico. ¿Qué hace Montaigne? Una reflexión sobre el mundo grecolatino, sobre lo que él piensa, lo que medita, sus viajes... Y yo estoy inscrito en esa tradición, ojalá pudiera llegarle a sus zapatos. Son géneros interrelacionados. Y probablemente en el tiempo de Montaigne era indiscutible lo que era una novela. Pero cuando aparece Montaigne hay que explicarlo. ¿Está cerca de Séneca o de Cervantes? No. Está cerca de sí mismo, porque él se inventa un género, que es el ensayo. Y esto es un poco lo que son mis libros.

-¿En la literatura española ve algún proyecto de memorias en marcha similar al suyo?

-Yo no tengo nada que ver con lo que hacen otros. Soy una persona de mundo, que ha leído, que ha viajado. No me dedico a insultar a nadie ni a meterme con nadie. Hablo del espíritu. Lo más cercano a mí es Pessoa y el Libro del desasosiego. Más contemporáneamente, Magris, Kertész, Steiner. Mis lecturas españolas son Zambrano o Juan Ramón.

-Cita a Magris...

-La literatura italiana está muy presente en mi vida. Pero ya el primer capítulo de Monte Esquinza es un homenaje a Pessoa. Es como la Rua dos Douradores. El Libro del desasosiego explica muy bien lo que he querido hacer.

-¿Tiene el viaje más presente?

-Sí. Pessoa es un gran viajero interior, pero yo trato de fundir el viaje interior y el exterior. Yo he aunado eso que llamaban en otras épocas la literatura y las armas. Afortunadamente, no he tenido que combatir, pero sí he viajado para cumplir aquello de Cervantes de que quien mucho lee y mucho anda tiene la posibilidad de ser más sabio que los demás.

-¿El título es elogio del paseo?

-Del caminar. Que no es pasear. De igual manera que no es lo mismo ser viajero que turista. El caminar es un acto de reflexión y de pensamiento, acompasar el ritmo de tu cuerpo al de tu mente. Es un ejercicio espiritual, más que físico. Viendo caminar a la gente podríamos saber lo que piensan, como sabiendo los libros que tiene en su casa sabemos cómo es una persona. Todo el pensamiento griego y romano se hace a base de caminar. Es lo que no quiero que se pierda. ¿Para qué escribir a mano teniendo ordenador? Son esos movimientos que pensamos que son primitivos pero que son los que han conformado nuestra manera de ser y de existir.

-¿En su viaje hay más pesquisa que evasión?

-Evasión, nunca. Hay búsqueda del misterio de la existencia.

-Pesa su condición de periodista.

-Los géneros periodísticos son muy importantes, el reportaje es fundamental. Y están la narración y la poesía. Pero hay que saber mezclar. Es como una comida en donde tienes muchos elementos que hay que mezclar para que salga algo distinto y sabroso. Yo no soy el novelista que escribe a, b y c. Mezclo géneros como se mezclan condimentos diversos para hacer algo nuevo, que tenga un gran sabor y originalidad.

-El año de Cervantes, ¿cómo está viendo las celebraciones?

-Esperpentos como el del otro día del Congreso, con aquella escenificación, son una vergüenza y una indignidad para un escritor como Cervantes. No se ha hecho nada, no se ha organizado nada. Se salva la exposición de la Biblioteca Nacional, muy digna. Y, claro, proyectos particulares. Solo comparar con lo que hace Inglaterra con Shakespeare...

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