El conflicto religioso entre árabes y judíos, que se niegan a compartir sus santos lugares, dificulta el proceso de paz En Tierra Santa, judíos, cristianos y musulmanes andan a la gresca. El tridente no funciona. Los mahometanos no se parecen hoy a aquellos de Las mil y una noches que escribían cosas tan hermosas como «su cabellera está dispuesta en tres oscuras trenzas y me parece mirar tres noches juntas».
Alberto Mahía, enviado especial