Orson Welles se ha movido siempre en la tramoya. Como director de cine, como actor, como mago, como creador radiofónico... hemos perdido su rastro en los espejos de «La dama de Shanghai», en el verboso filme documental «Fraude»... y al cinéfilo, aun el no propenso a la mitomanía, no le bastan sus películas, quiere más. Al hilo del centenario de su nacimiento y del inminente 30.º aniversario de su muerte, nuevas publicaciones ofrecen nuevas pistas sobre su fascinante sombra, que él con tanto placer y esmero ha desdibujado. ¿Lo que vemos son huellas perfectas o solo humo? Feliz pesquisa
Héctor J. Porto