Javier Otero empezó el Conservatorio llorando, pero en cuanto tuvo un piano entre sus manos descubrió su vocación, triunfó como intérprete clásico y se liberó como compositor experimental
El alcalde estradense y el conselleiro de Cultura peregrinaron al santuario de Requián buscando la protección de la Virgen de los Milagros para sus próximas campañas