El número de peñas bate su récord histórico por segundo año con un total de 126
24 jun 2017 . Actualizado a las 16:45 h.Por segundo año consecutivo, y coincidiendo con una temporada histórica, el Celta ha llegado al parón de verano con su récord de peñas de siempre. En este momento son un total de 126 las agrupaciones celtistas federadas, una cifra que se va al menos hasta las 132 si se tienen en cuenta aquellas que sin pertenecer al organismo que preside Pepe Méndez, sí funcionan de manera activa.
En el último año se han incorporado ocho peñas a la familia celeste. De ellas, dos son viguesas (Fútbol de Salón y Caldeirada Sideral) y tres de otros lugares de la provincia de Pontevedra (Celta do Miño, de Salvaterra; Os do Banco, de Cangas, y Ghomariza Celeste, de Meaño). Cabe destacar el nacimiento de Termas Celestes, la primera creada en Ourense ciudad. A ellas se suman la leonesa Sección Llionesa, por fin oficial después de meses en funcionamiento, y Burgalegos, nacida en el 2013 pero de regreso en la Federación tras una época ausente.
El proceso de volver a integrarse después de haberse dado de baja lo han realizado en los últimos años otras como O Pé de San Cibrao o Terra Celeste. Las hay que se marcharon y por ahora no han vuelto, pero continúan en marcha, como es el caso de la Peña Celtista de Viveiro o Xuntanza Caracas, que no pudo pagar la cuota por un problema burocrático y desde entonces funciona al margen. Lo hacen también colectivos que directamente, y por diferentes motivos, no han llegado a federarse nunca, como América Celeste, Panamá Celeste, Churrascos Celestes o la Peña Celtista de Canarias.
Con respecto a la temporada anterior se caen de la lista un puñado que apenas registraban actividad, como Barullo Celeste, Cantareiros, Moncho Carnero, Sanxenxo y Santo Domingo, la ausencia más significativa. Sin embargo, las peñas de fuera de Galicia también alcanzan cifras récord, con cuatro internacionales (Celtitlán de México, Ginebra, London Celtas y la Peña de Escocia) y trece del resto de España (Madrid, Arriacenses, Eibarzale, Brenga Celeste, Blau Cel, Morriña, Célticos do Sudeste, Zeru Urdin, Almas Celestes, Mallorca, Alcoyana y las dos incorporadas este año).
Por provincias gallegas, en Pontevedra hay 45 colectivos celtistas sin contar los 37 de Vigo. La lista se completa con once peñas ourensanas, nueve en A Coruña y siete en Lugo.
En activo desde 1969
La provincia con menos agrupaciones presume de contar con la más veterana, la de Vilalba, que fue fundada en el año 1969. Le siguen las de Porto do Son y Noia, algo posteriores, mientras que entre las que superan la treintena están Arbo y Burela. Este año cumplieron las bodas de plata la viguesa A Ría, la Peña Tudense y la guardesa de O Baixo Miño.
Esta última es una de las que más se acercan a la inalcanzable Carcamáns en número de peñistas y de abonados, ránkings que los de A Illa lideran holgadamente desde hace años. De los más de 700 miembros que la integran, a los números mucho más modestos que rondan otros colectivos como la Peña Alcoyana Óscar Prieto o la Eibarzale, que no por ello dejan de aportar su grano de arena.
En esta familia variopinta también conviven las peñas más activas de las que todo el mundo ha oído hablar -Irmandiños, Centolos, Preferencia, Merlegos, Lío en Río o Siareiros Dezaos, por citar algunas- con clásicas que sobreviven de manera simbólica pero con poca actividad, como la de Quinocho. No es el único jugador con peña propia. También la tienen Gudelj, Vicente, Fran Caínzos, Pablo Coira, Alvelo, Jorge Otero, Pahiño, Dani Abalo y Natxo Insa, así como otros nombres como Fernando Vázquez o Alvarito. De la actual plantilla tienen peña cuatro canteranos: Aspas, Sergio, Hugo Mallo y Rubén. A ellos se suma el doctor Cota.
Proyecto en China
De cara a la próxima temporada, el celtismo federado podría llegar más lejos que nunca. El proyecto de una peña en China está en marcha.
Tomando la iniciativa en la celebración y en la crítica
La temporada 2016/2017 será recordada por multitud de acontecimientos para la afición del Celta, la mayoría buenos, pero no todos. Fue un año de recibimientos multitudinarios en Balaídos y el de las quedadas históricas en Ámsterdam y en Manchester, aunque también de las desavenencias con el club por un sinfín de conflictos. Detrás de todas esas convocatorias para movilizar a la afición celeste, así como de comunicados para dar un toque de atención a la entidad cada vez que lo consideraron preciso estuvieron las peñas celtistas.
El año del regreso a Europa propició un amplio despliegue de iniciativas, unas con más éxito que otras. Desde llenar los balcones de banderas hasta mostrar los colores del equipo en cualquier rincón, pasando por poner a disposición de los aficionados las entradas con las que contaban por el hecho de ser socios aprovechando las promociones que el club lanzaba. Promovieron despedidas, recibimientos, incluso quedadas en A Madroa después de los momentos más duros de las eliminaciones. Además, Pepa Loba organizó la III Romaría Celtista en Muros, tomando el testigo de Merlegos y Siareiros Dezaos.
Las agrupaciones fueron las encargadas de que hubiera celtistas en cada desplazamiento. Desde los más multitudinarios hasta el último partido a domicilio, sin nada en juego, al que acudieron Burgalegos. Almas Celestes se encargaron de poner el color celeste en cada partido de Andalucía y Célticos do Sudeste y la Peña Alcoyana no permitieron que los partidos de Copa entre semana frente a UCAM y Valencia se quedaran representación.
Pero las peñas también tomaron la iniciativa para pedir explicaciones o plantear lo que no les parecía justo. El caso más reciente, el de la Grada 1923, pero antes la mayoría rechazaron la idea del traslado a Mos -o al menos pidieron más explicaciones al respecto-, lo mismo que con las condiciones de la campaña de abonados o la supresión del trisquel -luego recuperado- por parte de la UEFA. La temporada que viene, más.