Jorge Otero, la peña-homenaje que se hizo esperar

El colectivo celtista nigranés nació casi 20 años después del fin de la etapa celeste de su presidente de honor, desde entonces han sido «amuleto» para un Celta en línea ascendente

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Vigo

El de la Peña Jorge Otero es un caso curioso. No por llevar el nombre de un jugador ni por la entidad del mismo, sino porque se fundó hace tres años, cuando el nigranés llevaba doce retirado y habían transcurrido casi dos decenios desde el fin de su etapa celeste. El responsable fue el hoy presidente, Amador Domínguez. «Otero marcó mi infancia en lo futbolístico. Como gallego emigrante, el Celta me hacía recordar mi tierra y entonces él sonaba mucho como jugador convocado por la selección y que llevaba el nombre de Nigrán allá donde iba».

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De regreso a Galicia, se instaló precisamente en Nigrán y la casualidad quiso que su hijo y el de Otero coincidieran en el mismo colegio. «Si ya le admiraba en lo deportivo, al conocerle como persona, todavía más», recuerda. Ahí surgió con fuerza la idea de crear una peña con su nombre, algo que el homenajeado acogió de buen grado, pero también con una gran sorpresa. «Le hizo mucha ilusión, como a mí crearla, pero sí que es verdad que le chocaba después de tanto tiempo retirado», admite.

Domínguez tiró de los clientes más celtistas de su negocio y sede de la peña, la cafetería Venus, y convocó una primera reunión con el objetivo de hacer realidad la agrupación que resultó desde el principio todo un éxito. «Aquí la gente le tiene mucha estima y la gente respondió. Era una gran responsabilidad convocar la reunión, ya con él presente, porque te arriesgabas a que fueran diez e ibas un poco acojonado», reconoce divertido. Al final fueron más de 60. Y la cifra ha ido creciendo en este tiempo hasta los más de cien.

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Con personas que rondan los 70 años e incluso algún recién nacido, la peña se compone de gente de todas las edades. Desde los que vivieron de primera mano el paso de su vecino por el Celta hasta los que lo han conocido posteriormente gracias a la peña y han podido así tomar conciencia de su relevancia. «Tenemos de todo y en diferentes gradas, muy repartidos, aunque la pancarta la tenemos en Río Bajo», señala. Entre sus miembros están Maté, el jugador del filial Kevin, el hermano de Jonny o el ex del B Antón de Vicente. Por supuesto, Otero ejerce de presidente honorífico.

Aunque no son dados a organizar viajes, sí suelen desplazarse con otras peñas. «La primera vez fue contra el Valladolid en la permanencia del 4 %, una experiencia espectacular que nos marcó muchísimo», recuerda. En aquella época convocaron quedadas de apoyo al equipo en los momentos críticos en los que se luchaba por aquella salvación milagrosa, tanto en A Madroa como en Balaídos. «Todos somos celtistas y todos nos esforzamos por animar a los nuestros. Nuestro lema es que nos da igual peñistas, socios o accionistas, si yo tengo una idea y sale adelante, es una idea de todos, del celtismo. No nos gustan el protagonismo ni las etiquetas. Ese es un poco nuestro lema», proclama.

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En su sede tienen una colección de bufandas de otros colectivos -no faltan Carcamáns, Siareiros Dezaos, Merlegos, Baixo Miño o Lechuzas, con las que tienen un vínculo especialmente estrecho- y asegura Amador que en su sede se viven los partidos «como en un Balaídos en miniatura: con emoción cunado se gana, pena cuando se pierde y riñas y discusiones porque cada uno tiene su opinión, pero en un ambiente muy sano», celebra. También están siempre pendientes del filial -incluso acudieron al que fue el partido del ascenso, en Getxo- y tampoco pierden de vista al Rápido, conjunto que entrena Otero. «No es lo mismo que con el Celta, que somos acérrimos y a Balaídos se va llueva o truene, pero sí estamos pendientes y le deseamos lo mejor».

Reivindican que ni las autoridades de Nigrán ni las del Celta le han dado siempre a su presidente de honor el sitio que los peñistas consideran que merecía. Todavía sueñan con verle integrado en la estructura del club -«podría aportar mucho, igual que otros como Maté o Carnero»-, pero mientras continúan su particular homenaje. «El balance es muy positivo, porque además somos como un amuleto. Empezamos a punto de descender, en la temporada de Herrera y Resino y mira dónde estamos ahora. A veces pienso que como venga otra época mala creo una peña nueva», finaliza entre risas.

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