Madrid, la pionera del celtismo fuera de Galicia

La peña, fundada en 1996, cuenta con rostros muy conocidos entre sus socios de honor


Vigo / La Voz

Curiosamente, el escenario del nacimiento fue un bar llamado Riazor. «Pero a pesar el nombre el dueño es un gran celtista», aclara Argimiro Pérez. Él ejerce desde 1996 como presidente de la Peña Celtista de Madrid, la primera del equipo vigués formada fuera de Galicia, aunque acompañada en los últimos años por un buen puñado más, incluida la otra agrupación de la capital, Morriña Celeste.

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Sus inicios se remontan al año 1995. Fue entonces cuando «un grupo de amigos celtistas residentes en Madrid, al comprobar que no había ninguna peña del Celta, deciden crear una». Pero no fue hasta el 24 de febrero del año siguiente cuando celebraron la cena inaugural a la que acudieron el entonces presidente Horario Gómez y los consejeros Manuel Barros y Fernando Mosquera. En aquel acto Pérez expresó su declaración de intenciones, que aquella era una agrupación «donde todos los celtistas que se desplazaran a la ciudad encontrarían unos amigos que les darían apoyo en lo que necesitaran». Una filosofía que se ha mantenido hasta hoy.

En aquel momento Gómez auguró que el apoyo de los celtistas llevaría al equipo a la UEFA. Aquello se cumplió poco después y vuelve a ser una realidad ahora. Pero entre medias la peña no ha dejado de funcionar. Una de sus actividades más relevantes es la cena gratuita para socios en el Casino de Madrid en la que se concede el nombramiento de socio de honor «por su aportación al club o simpatía al mismo». Entre los que han recibido este reconocimiento están Patxi Salinas, Alvarito, Moncho Carnero, Alberto Comesaña, Patricia Pérez o incluso Mariano Rajoy, que acudió a la fiesta organizada por la peña con motivo del 75º aniversario del club.

Otro socio de honor con el que se sienten especialmente orgullosos de contar es Vlado Gudelj. «Para nosotros es el mejor jugador y el más querido por todos los celtistas. En el 2006 le tuvimos aquí con su esposa y sus hijos», recuerda Argimiro. Un año más tarde fue el turno de Carlos Mouriño, al que lograron emocionar «al comprobar que fuera de Galicia también hay celtistas muy apasionados». En los siguientes años se convirtieron en socios de honor Ricardo Barros, Begoña Vázquez, Fernando Jáuregui, Abel Caballero y el doctor Cota.

No han faltado en estos años los desplazamientos. Los ha habido, como no podía ser de otra manera, a Vigo, pero también a otras localidades como Salamanca, Valladolid, Soria o Sevilla, donde presenciaron la final de la Copa del Rey del año 2001 frente al Zaragoza. Cuentan, asimismo, con su propio equipo de fútbol, con el que han participado en actividades deportivas con los que participan en la Liga Interpreñas, así como un equipo de golf en el que dan rienda suelta a otra afición común de muchos de los miembros.

«El escudo de la peña consiste en una superposición del escudo del Celta, del oso y el madroño, símbolo de Madrid», desgrana Argimiro. Y añade que también cuentan con su propio lema: «Galicia, un lugar que visitar; Celta, un equipo al que animar». Presumen también de ser no solo miembros de la Federación desde su nacimiento, también de la Fundación Celta, patrocinador del museo. Por estatutos su número de socios está limitado al medio centenar.

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