La peña goza de muy buena salud a pesar de que Dani Abalo ya no forme parte del Celta.

Peña Dani Abalo, celtismo más allá del ídolo

El colectivo de Vilagarcía ha sobrevivido a la marcha del equipo del futbolista; ahora, aunque el celtismo prevalece, siempre tienen un ojo puesto en el club en el que milite el excéltico


Vigo

Llevaban tiempo planteándose su creación, pero cuando Dani Abalo pasó de manera definitiva a formar parte del primer equipo del Celta ya no hubo excusa que valiera. «Fue hace casi siete años. En la temporada anterior, ya cuando alternaba con el filial, también le dimos algunas vueltas pero ya ahí Dani sabía aquello iba para adelante sí o sí», cuenta el presidente la Peña Celtista Dani Abalo de Vilagarcía de Arousa y hermano del excéltico, David Abalo. El próximo 15 de octubre se cumplirá el aniversario de su inauguración oficial, con múltiples célticos presentes.

Imagen:Dani Abalo, con su hermano, David, el día de la inauguración de la peña.

Son muchas las peñas que presumen de haber dado sus primeros pasos aún en Segunda, pero a la mayoría les cogió el ascenso en la mitad de los trámites. La vilagarciana, aseguran, es la única que no solo surgió, sino que también se constituyó oficialmente en plena travesía por la categoría de plata. «El presidente de la Federación de Peñas, Pepe Méndez, siempre nos dice que nos tiene un cariño especial por eso, porque cuando no se fundaba una sola nueva, aparecimos nosotros». Se juntó el auge de su ídolo con las ansias que había en Vilagarcía de un colectivo celtista nuevo tras la desaparición de otro anterior mítico. Ningún otro futbolista de aquel Celta tenía entonces peña con su nombre.

Fueron unos seis o siete fundadores, todos personas del entorno de Abalo, pero enseguida se les sumó más gente y se pusieron en 80 integrantes prácticamente nada más empezar. Después de esos inicios plácidos, eso sí, David no esconde que vinieron tiempos más complicados, especialmente a raíz de la marcha de su homenajeado del conjunto celeste. «La peña no estuvo en riesgo en ningún momento, pero sí que se hizo complicado primero con el tiempo que estuvo cedido y luego ya cuando se desvinculó del club», admite. Había integrantes que eran sobre todo amigos o seguidores de Dani y también gente a la que su marcha le coincidió con tener que pagar más por el abono del Celta por cuestión de edad. Pero prevaleció el celtismo. «Unos por otros, al final seguimos en las mismas cifras entre miembros y simpatizantes», celebra.

Ahora siempre tienen un ojo puesto en el Celta y el otro en el equipo en el que milite Abalo.

Una particularidad que presentan desde la marcha del futbolista que fue y sigue siendo la razón de ser de la peña -él mismo es el primero que continúa haciendo gala constantemente de su celtismo a través de Twitter, por ejemplo- es que ahora, inevitablemente siempre tienen un ojo puesto en Vigo y otro en el equipo en el que milite Dani. «Primero en Portugal, luego en Bulgaria, ahora en Turquía... Incluso el año pasado decidimos ir a Madrid a verle en el partido de Champions con el Ludogorets, sacrificando así algún viaje con el Celta...».

En todo caso, el celtismo sigue siendo su rasgo de identidad indiscutible, que les lleva a contar con representación en cada partido que se disputa en Balaídos -«estamos en Marcador, pegados a Río, que si llueve nos mojamos un poco, pero no hay queja»- y en muchos de los desplazamientos. Cuando no viajan, unos cuantos se dejan caer por su sede, el bar La Bolsa, «un sitio pequeño con la bufanda de la peña y lleno de recuerdos como el trofeo del Torneo de peñas de fútbol 7» que ganaron, así como el reconocimiento a la mejor labor social en Segunda con el que les distinguió la Federación de Peñas y otros premios que recibidos por Dani a título personal como el de mejor deportista de Vilagarcía o al mejor jugador del Celta en su primer curso en el primer equipo.

Junto con otras peñas, en el último desplazamiento a Riazor.

En sus comienzos, entre las iniciativas que impulsaron para llamar la atención de los vilagarcianos estuvo la creación de un equipo de fútbol sala federado como reclamo. «Era difícil captar socios y se nos ocurrió esa idea. Lo mantuvimos durante dos años», apunta. También han sido artífices de iniciativas solidarias como la de llevar a Balaídos a niños saharauis que pasaron el verano en Lalín dentro del programa Vacaciones en paz, pues ellos fueron quienes les prestaron los carnés de socios a Siareiros Dezaos en el primer partido de liga del Celta en casa, algo que ya habían hecho en ocasiones anteriores. 

El tener línea directa con Dani les ha permitido contar con otros célticos en muchas de sus celebraciones, sobre todo canteranos. A muchos les acompañaron, además, en el revés de Granada, uno de sus recuerdos más amargos como peña. «Fuimos en varios coches cuando se disputó el play-off y aquello sí que fue un mazazo tremendo. Volvimos destrozados, con una gran decepción», reconoce. Pero siguieron adelante porque, como habían escrito en una pancarta en uno de sus primeros desplazamientos, a Vitoria para un Alavés-Celta en pleno vendaval que había llevado a que la ertzaintza les recomendara no ir, «aun con tiempo malo», ellos, «con Abalo». Esa máxima se cumple a rajatabla y, aun sin rima, se hace extensible al equipo vigués sin condiciones e incluso sin Dani. El tiempo se ha encargado de demostrarlo.

Algunos integrantes, en el exterior de Balaídos.

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