Los costarricenses, que en la primera vuelta de las presidenciales del pasado febrero dejaron fuera del juego político a los principales partidos tradicionales, el domingo de resurrección volvieron a romper los pronósticos de las encuestas: Carlos Alvarado, el candidato oficialista de centro-izquierda, derrotó de forma contundente al ultraconservador Fabricio Alvarado.
Julio Á. Fariñas