Manuela Vellés: «El otro día me leyeron las cartas y no dieron pie con bola»

Se considera espiritual y muy alegre, por eso a esta mujer encantadora no le pega ser una bruja. A Manuela, que maneja la sensibilidad como nadie, le puede el corazón al que va poniendo música en el cine y en lo privado. Y pronto, en su primer álbum.

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La número uno invita, la número dos conjura, la número tres miente…. y la número siete se esconde. Manuela Vellés (Madrid, 1987) es una de las brujas de Musa, donde junto al actor Eliot Cowan y Leonor Watling se sumerge en una historia de terror basada en la genial novela La dama número trece de José Carlos Somoza. Este ha sido su primer rodaje en inglés, un reto con muy poco tiempo de ensayo que ha dirigido con dominio por Jaume Balagueró sin ahorrarnos ni un escalofrío. «Pero a pesar del idioma, me lo preparé muy bien y salió», dice esta sensual treintañera, ex del actor Miguel Ángel Muñoz, a la que pronto veremos en Las siete muertes, otro thriller. Un género que a ella no le mete ni una pizca de miedo en su atlético cuerpo moldeado a base de mucho yoga y running, aficiones de las que disfruta «igual o más que de mi trabajo y mi música».

-¿Has encontrado muchas brujas en tu vida?

-En lo esotérico, no. El otro día me leyeron por primera vez las cartas y no dieron pie con bola. Yo no soy miedosa ni creo en cosas sobrenaturales, por eso consigo trabajar en estas películas, porque no me lo llego a creer nunca.

-¿Qué tipo de mujer eres?

-Creo que soy una mujer normal, pero muy sensible y bastante aventurera. Me encantan las experiencias nuevas y viajar, disfrutar mucho del día a día, rollo mindfulness [risas]. Pero soy bastante espiritual conmigo misma. Intento trabajar el alma y estar en paz. Trabajo mucho el yoga y eso me ayuda. Hace poco estuve en Costa Rica practicando yoga con una profesora de la que me habían hablado. Y luego soy una mujer alegre, y eso lo quiero conservar, porque siento ilusión por las cosas y creo que ese es el motor de la vida.

-Así que eres lo contrario a «Caótica Ana», la película con la que empezaste muy joven. ¿Intentas mantener a raya el caos?

-No te creas. Mi vida es un caos, pero es que en esta profesión cada día es diferente, empezando por los horarios, tu vida, los viajes... Vas con la maleta de un lado a otro. Entonces tienes que tener cosas que te mantengan en tu centro y buscar algo que te ayude a tener un lugar a donde ir, que aunque no sea una rutina pueda estar en ti misma, en tu corazón, en tu centro.

-Cada generación tiene su punto fuerte. A tus 30 años ¿qué piensas que puede aportar la tuya?

-Espero que mucha ilusión. Están cambiando mucho las cosas. Por ejemplo, la diferencia entre la generación de mi madre y la mía es que ella no compartía sus problemas con sus amigas. Yo ahora hablo mucho: con mi psicóloga, con mis amigas... Y ahora compartir los problemas está bien visto. Antes estaba mal y era la sociedad de tapar. Yo espero que nosotros traigamos el diálogo y que la mujer vaya con más fuerza.

-Tú vienes de una familia de artistas, especialmente arquitectos. ¿Tiene el mismo peso ser actriz?

-Sí, es una familia muy intelectual y tengo tíos que han escrito guiones de cine. En mi familia se ha visto siempre mucho cine, vienen a mis estrenos y me han apoyado siempre. Que yo sea actriz lo han visto como algo muy natural, más porque empecé muy joven y sigo trabajando de esto. Además han entendido siempre mi faceta más sensible y ser más expresiva que ellos, llorar más y expresar mis emociones mientras ellos son más para dentro.

-¿Necesitas llorar para liberarte?

-Me he dado cuenta de que es una herramienta más. Yo como actriz me debo a mis sentimientos y tengo que intentar todo el rato dejarlos fluir. Ha habido etapas de mi vida en las que he intentado cortar mis emociones para tener mi coraza y que no me hicieran daño, pero me di cuenta de que si no podía ser actriz tendría que dedicarme a otra cosa. Ahora ya entiendo que soy así, y además tengo que serlo.

-¿Qué tal se te da volver a empezar? ¿Eres de las que se cae y se levanta?

-Sí, así es la vida. Y todas las crisis traen cosas buenas. Escribo muchas canciones sobre esos temas. Creo que una salida es una puerta para entrar, porque esto es lo más frecuente en mi trabajo, empezando por los trabajos que van a salir y luego no salen. Por eso vivo tanto en el día a día, porque es un mecanismo de supervivencia y a la vez me gusta porque aprovecho el momento. Pero yo no empiezo de nuevo: soy la suma de todo lo que he hecho y todo lo que me ha pasado.

-¿Te sientes en racha?

-Sí, estoy en muy buen momento y muy positiva, porque creo que todo suma y te hace crecer. Para mí cumplir años es una maravilla. Ahora tengo 30 pero cada vez estoy más tranquila, mucho mejor que cuando era más joven, siempre con el susto encima a pesar de las ganas. Yo tenía muchos miedos. Pero cuando vas cumpliendo años, igual que les pasa a mis amigas de 40 y 50, te vas relajando y despreocupándote de tonterías.

-¿Has pensado en grabar un disco?

-Sí, estoy muy cerca. Para el 2018 creo que el álbum ya puede estar fuera. Ya he grabado cosas, pero quizás no son en las que más reconocida me siento, y todavía nos las he publicado. Pero he hecho conciertos, tengo un público muy agradecido y les gusta lo que han escuchado. Como soy muy emocional y escribo al corazón, lo más bonito y motivador es que mi música llegue a otros corazones.

-Así que la poesía no te da miedo, no como en esta película [risas].

-En absoluto, porque la poesía es belleza. En Musa, y en mi papel hay mucha belleza, aunque se utiliza para llegar a lo misterioso y lo oscuro. Pero yo veo una historia de amor y pasión. A mí me interesa mucho la psique, y por eso en los thrillers también intento buscar el mensaje que nos quieren contar más allá de lo que parece. En esta peli es que la cultura no ha muerto y sigue viva e inspirando al creador.

-¿Cómo te inspiras cuando compones tus canciones?

-Hay que estar con los sentidos muy despiertos para saber en qué momento es bueno escribir. Pero para que te venga también hay que estar dispuesta. En la última peli que he hecho con Gerardo Herrero he compuesto una canción por encargo, y ahí sabía que tenía solo una semana. Pero la hice de un tirón porque te pones a ello y sale. Así que es bueno que la inspiración te pille trabajando.

-¿A quién le cantarías una canción despacito?

-A un estadio entero como el concierto de Amaral al que fui hace poco. A toda la gente que me quiera escuchar y bailar.

-Dices que en el cine las mujeres sois usadas para desencadenar conflictos en las tramas. ¿Crees que plasma bien la realidad femenina?

-Depende mucho del género. Pero sí pasa mucho que la mujer suele asumir un rol para desencadenar cierta trama. En el thriller, desde luego. Y no es que no tenga que existir esta figura, pero también tenemos que hablar más entre nosotras y ayudarnos más para que nuestros conflictos sean más normales, más naturales y se hable más de ellos. Queda por hacer el camino de la naturalidad, de no esconder cosas que están dentro de la cotidianidad. Nos guardamos muchas cosas que nos pasan como si fuera un complejo, porque no queremos mostrar debilidades.

-Ahora muchas actrices están denunciando acoso sexual en el trabajo.

-Por supuesto creo que cualquier mujer y hombre que se sienta acosado lo tiene que denunciar, porque tiene que ver con esto de hablar las cosas y no esconderlas. Es muy importante dejarse de tapujos y de miedos y, si has tenido una experiencia así, hay que contarla.

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