Podemos acepta el reto por la hegemonía de la izquierda y empieza a cargar contra el PSOE, dispuesto a sostener en abierto esa batalla entre los dos partidos
La dirección elude cualquier autocrítica por el mal resultado en Cataluña e Iglesias, que sigue mudo tras el 21D, no se plantea cambiar de estrategia pese a las críticas internas