Un año con una cesta de la compra plagada de indulgencias

Cuatro compañías de distribución alimentaria analizan la evolución de las ventas en sus supermercados en los doce meses más extraños que se recuerdan

Imagen del pasado abril de una larguísima cola de gente que esperaba para hacer la compra en un supermercado de A Coruña
Imagen del pasado abril de una larguísima cola de gente que esperaba para hacer la compra en un supermercado de A Coruña

La foto fija del supermercado hace ahora poco más de un año era apocalíptica. Carreras por quedarse con el último paquete de papel higiénico y miradas incómodas con el de al lado para ver quién se hacía con la única bandeja de pollo que quedaba en el lineal. El miedo al desabastecimiento provocó la histeria colectiva, pese a que los responsables de las compañías de alimentación advertían de que no parecía existir la posibilidad real de que fueran a quedarse sin víveres. De todo aquel mundo sin mascarilla (pero con guantes) quedan doce meses después hábitos y, en ciertos casos, manías en el consumidor. El miedo a contagiarse de covid haciendo la compra sumado al que sí pero no al que las autoridades obligan a vivir constantemente a la hostelería ha cambiado la manera de consumir. Y también ha provocado que seamos mucho más indulgentes de lo que acostumbrábamos con nuestra salud y nuestra figura en casa. El nuevo centro de ocio.

Fuentes de Gadis, Vegalsa-Eroski, Froiz y Mercadona hacen una radiografía de cómo perciben que han cambiado, según las cifras y canales de venta, las compras de los gallegos. Y aunque es cierto que barremos para casa más que nunca apostando por el consumo de producto local, también hay unanimidad en que nos permitimos caprichos como chocolates y ultraprocesados varios que, como llevan revelando todo el año infinidad de expertos, pueden acentuar el gravísimo problema de la obesidad, esa pandemia silenciosa que tanto en la comunidad gallega como en el resto del país no consigue empezar la desescalada.

Lo primero que ha cambiado este año es el cuándo y el cómo compramos. Si hasta hace trece meses lo habitual era ir un par de veces a hacer la compra al supermercado de turno, a lo largo de las diferentes fases de la pandemia estas compañías constatan que se afianza la idea de pisar poco una tienda física y comprar cada vez más a través de Internet. «Hay una notable tendencia al incremento de la compra on-line, con nuevos adoptadores tecnológicos, incluso en franjas de edad avanzadas, que ha obligado a reforzar estos servicios por parte de los operadores para dar respuesta a esta demanda», comentan desde Vegalsa-Eroski. Eso sí, los tiques en alguna que otra cosa poco tienen que ver con aquello que se hacía fuerte en la primavera del 2020. Como explican en Gadis, «el consumo de harinas y levaduras ya no es masivo». Sí, la fiebre por hornear el pan en casa y montar una confitería en la cocina ha pasado a mejor vida. 

Al parecer, después de tanto tiempo entre cuatro paredes hemos convertido nuestra nevera en un auténtico minibar y y la despensa en un surtidor de snacks, embutidos envasados y mucho chocolate. «El snacking o tapeo en el hogar, hacen que las tablas de quesos, snacks, vinos, cervezas y vermuts mantengan sus buenos datos», mantienen en Gadis. Las conservas es un formato que se ha visto especialmente favorecido este año. Según revelan en Mercadona, las latas de mejillones y berberechos se han vendido un 40 % más que en el año anterior. En esta misma línea en el gigante levantino revelan que se han llevado una sorpresa al ver cómo crecía el interés por productos de barbacoa, llegando a sacar ex profeso nuevos productos de este estilo (su snack de maíz con sabor barbacoa fue una revolución en verano y se llegaron a vender más de 13.000 unidades al día).

Se planifican mejor los menús

En Froiz comentan, además, que la delicada coyuntura económica obliga a planificar mejor los menús semanal y que los clientes buscan más que antes el formato ahorro en sus productos, promociones y una cesta tradicional sin renunciar a frutos secos y, parece ser que el patrón se repite y se repite, la cerveza. «La apuesta por lo local y productos frescos de proximidad es otra de las preocupaciones de nuestros clientes. Los proveedores locales representan un alto porcentaje en las compras del grupo. Y por otro lado, la preocupación por el medio ambiente, la reducción del plástico y la sostenibilidad». 

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