Los beneficios del jengibre, a examen

Los expertos son claros. Se le atribuyen cualidades casi milagrosas, pero no cura. Eso sí, ayuda contra los resfriados, las náuseas y en la prevención del cáncer de colon. Además de ser muy versátil en los platos.

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Bayas de Goji, kéfir, chlorella. Quizás solo los más entrenados en la moda de los superalimentos conozcan las propiedades de estos productos que ya tienen un lugar fijo en las despensas de los hogares más cool. Y quizás solo los habituales de los locales que son la pomada en materia de hostelería sepan que el whisky con ginger ale, esa bebida tan carroza, vuelve a pisar con garbo. No es casualidad. El jengibre, el elemento principal de este combinado, tiene un sabor que marida a la perfección en bebidas frías o calientes, en platos exóticos como el sushi o en la repostería más tradicional. Y también es un superalimento. Pero más allá de ser uno de los ingredientes de moda -casi a la altura del aguacate-, los foodies se rinden a sus propiedades casi milagrosas: «Es antiinflamatorio, antioxidante, descongestionante y un remedio natural contra las náuseas, los mareos y el vértigo». La técnico superior en Dietética, Nuria Pumares, explica que «según un estudio publicado en la revista Cancer Prevention Research, el jengibre disminuye los marcadores de inflamación del colon ayudando a prevenir el cáncer de colon, el segundo más frecuente en la población». Además, «se utilizaba en la medicina tradicional china para curar procesos catarrales, ayudando a descongestionar las vías respiratorias y su efecto diaforético promueve la secreción de sudor elevando la temperatura corporal y ayudando a nuestro sistema de defensa», comenta esta especialista.

 Podría decirse que este producto está viviendo su propio revival, porque hace más de 5.000 años que en el país del sol naciente el emperador Shennong descubrió las virtudes medicinales del jengibre. Sin embargo, es ahora cuando Occidente se rinde a este planta de la familia del cardamomo y la cúrcuma de la que lo más habitual es utilizar la raíz, que se encuentra bajo tierra.

Para deportistas

El jengibre se suele consumir fresco, con lo que habría que almacenarlo en el frigorífico y antes de consumirlo deberíamos sacarle la piel o rallarlo, o seco. Es decir, molido para conseguir jengibre en especia. En el primer caso, una muy buena manera de consumir este alimento es en una infusión: dos rodajas de jengibre, el zumo de medio limón y una cucharada de miel. Y si uno es deportista el remedio indispensable es, también en infusión, combinándol con pimienta negra y limón. De esta manera estimularemos las defensas y mejoraremos el rendimiento en el entrenamiento. La receta de Pumares para novatos en el jengibre consiste en preparar unas galletas de avena, naranja y jengibre, perfectas para mantener a raya el colesterol, ya que tanto la avena como el jengibre son adecuados para tratar la hipercolesterolemia.

Pero ojo, aunque las bondades de este producto de moda son infinitas -aplicado en la piel hasta alivia las quemaduras-, también en su consumo hay que aplicar el dogma aristotélico de que en el término medio está la virtud. Esto quiere decir que si uno toma jengibre en cantidades excesivas, el producto puede producir efectos contrarios a los deseados, sobre todo en el estómago. Es importante este punto también para quienes sufren de afecciones renales, porque esta raíz contiene cantidades moderadas de oxalato.

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