El tren a Langosteira encaja en los criterios para las ayudas de la UE

El Consejo Europeo recomendó fomentar el uso del ferrocarril para las mercancías


A Coruña

Una de las recomendaciones del Consejo Europeo para España es fomentar el transporte sostenible y, entre otros puntos, la puesta en marcha de inversiones para permitir un mayor uso del ferrocarril en el transporte de mercancías.

Esa es una de las características del proyecto del enlace ferroviario al puerto exterior de Langosteira que lo convierten en un óptimo candidato para los fondos Next Generation de la UE.

El plan España Puede, lanzado por el Gobierno para gestionar esas ayudas, quiere proyectos que encajen en una serie de objetivos políticos. Uno de ellos es fomentar las «infraestructuras y ecosistemas resilientes», y otro quiere una «transición energética justa e inclusiva». El enlace ferroviario encaja en ambos puntos, al ser una infraestructura sostenible que facilitará nuevos tráficos en el puerto de A Coruña tras la descarbonización.

El plan de hecho promueve la recuperación de espacios litorales, lo que será posible en el muelle de San Diego cuando puedan trasladarse todas las empresas a Langosteira; y la construcción de infraestructuras de transporte que promuevan la productividad, la competitividad y la capacidad de exportación. Aspectos que de nuevo cumple el proyecto del enlace ferroviario.

El plan del Gobierno también reclama que los proyectos potencien la competitividad en la escena internacional, lo que encaja porque el enlace conectará Langosteira con las líneas europeas. Además el proyecto cumple requisitos como impulsar la creación de empleo, o impulsar nuevos ecosistemas económicos en los que participen empresas y entidades de distinto tamaño.

Por otra parte, los proyectos que se incluyan en los Next Generation deben cumplir una serie de condiciones administrativas para garantizar que los fondos no se pierden. Así, deben ser viables y contar con un presupuesto justificado, establecer con claridad sus objetivos y contar con indicadores para evaluar su avances, y adecuarse a los plazos que ha marcado la Unión Europea.

El proyecto del enlace ferroviario cumple también con esas características. El proyecto está listo desde el 2018, por lo que no habrá problemas para iniciarlo dentro del plazo marcado por la UE. El tiempo de ejecución, 50 meses, y el presupuesto, 140 millones, están definidos desde hace años y sus objetivos han sido analizados al detalle en los planes de empresa del Puerto y otros documentos de gestión. 

Los planes del ministerio

El proyecto también encaja en la propia planificación del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana -antes de Fomento-, ha lanzado un programa de apoyo al transporte sostenible y digital en el que se insiste en la necesidad de reducir las emisiones contaminantes del sector y reequilibrarlo hacia modos más sostenibles. Para ambos fines, el tren se considera el medio de transporte más ventajoso.

El propio secretario general de Infraestructuras, Sergio Vázquez, que el martes participará en la cumbre sobre el puerto convocada por el Ayuntamiento, señaló en un encuentro sobre movilidad sostenible que el fondo Next Generation «supone una gran oportunidad para adaptar nuestras infraestructuras al reto de la movilidad sostenible», y añadió que «el objetivo, a partir de ahora, será terminar las grandes actuaciones iniciadas y sacar el máximo partido a nuestras infraestructuras». Ambas afirmaciones concuerdan con situaciones que se deben abordar en Langosteira. La dársena tendrá problemas de viabilidad económica y perderá oportunidades de inversión privada de no contar con un enlace ferroviario; sin el que también se quedará lejos del deseado objetivo de la movilidad sostenible.

Una obra vital para un puerto que quiere dar un golpe de timón hacia las mercancías limpias

Sin el carbón que viajaba a Meirama, el puerto de A Coruña ha perdido uno de sus principales tráficos. El actual presidente de la Autoridad Portuaria, Martín Fernández Prado, defiende que ese proceso de descarbonización debe convertirse en una oportunidad, y para ello es necesaria la construcción del enlace ferroviario al puerto de Langosteira.

El Puerto quiere dar un giro de timón e incorporar a sus tráficos las mercancías y la energía limpia, sin descuidar los graneles que han sido su principal sostén durante años. El ferrocarril permitirá que ambos tipos de mercancías funcionen. Para los graneles sólidos es fundamental, y lo mismo ocurre con las mercancías limpias, ya que el tren es necesario para mover contenedores.

Ese viraje hacia las mercancías limpias encaja en los planes del Gobierno central para dar uso a los fondos europeos. Así lo ha defendido el propio Fernández Prado que, como la Xunta, considera que los Next Generation son claves para la construcción del tren a Langosteira, que hasta ahora ha estado parada por las dificultades para financiar la obra.

Esos problemas derivan de la deuda de 300 millones que afronta la Autoridad Portuaria. Fue contraída a raíz del encargo que recibió del Estado de construir el puerto exterior, con el fin de evitar otra catástrofe como el Prestige y sacar las mercancías peligrosas del puerto de A Coruña.

Sin embargo, pese a que fue el Estado el que aprobó la obra, hasta la fecha no solo ha evitado tomar medidas para paliar el impacto financiero en el puerto coruñés, sino que tampoco ha puesto en marcha la construcción del enlace ferroviario, sin el que estará incompleta.

El puerto buscará en las mercancías limpias un sustituto para el carbón

Xosé Gago

Los muelles Centenario y Este continuarán teniendo actividad industrial en el futuro

Tocada y hundida la central de Meirama, al puerto de A Coruña le toca hacer su propia transición ecológica, después de que el carbón fuese durante decenios uno de los graneles que más se movieron por sus muelles. Pero esa época ha terminado. La descarbonización, dice el presidente de la Autoridad Portuaria, Martín Fernández Prado, «no tiene marcha atrás» y al puerto coruñés, como tantas otras veces en la historia de la ciudad, tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos.

La alternativa al carbón, señala el presidente, podría estar en las mercancías limpias —vidrio, madera, metales— y los contenedores, cuyo papel ha sido testimonial hasta ahora en comparación con los graneles y la pesca. Esos dos sectores deben seguir siendo primordiales en el futuro, dice Fernández Prado, pero la descarbonización puede ser una oportunidad para diversificar la actividad y que los contenedores tengan un papel mayor.

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