El puerto buscará en las mercancías limpias un sustituto para el carbón

Los muelles Centenario y Este continuarán teniendo actividad industrial en el futuro


A Coruña

Tocada y hundida la central de Meirama, al puerto de A Coruña le toca hacer su propia transición ecológica, después de que el carbón fuese durante decenios uno de los graneles que más se movieron por sus muelles. Pero esa época ha terminado. La descarbonización, dice el presidente de la Autoridad Portuaria, Martín Fernández Prado, «no tiene marcha atrás» y al puerto coruñés, como tantas otras veces en la historia de la ciudad, tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos.

La alternativa al carbón, señala el presidente, podría estar en las mercancías limpias —vidrio, madera, metales— y los contenedores, cuyo papel ha sido testimonial hasta ahora en comparación con los graneles y la pesca. Esos dos sectores deben seguir siendo primordiales en el futuro, dice Fernández Prado, pero la descarbonización puede ser una oportunidad para diversificar la actividad y que los contenedores tengan un papel mayor.

Los planes de la Autoridad Portuaria plantean desde hace años que los muelles Centenario y Este mantengan la actividad industrial, aunque el resto de los muelles interiores se dediquen a usos ciudadanos. Las dos dársenas, con su importante calado y su red ferroviaria, serían adecuadas para el tráfico de contenedores.

El inicio de la transición coincide con la puesta en marcha de un nuevo plan estratégico, que abarcará el período 2021-2025. Entre sus líneas maestras se incluyen la captación de fondos europeos Next Generation, con el fin de impulsar nuevos proyectos industriales y de innovación; y la apuesta por las nuevas energías. El puerto, señala su presidente, siempre ha tenido una vertiente energética y debe seguir teniéndola, sin que la descarbonización suponga una marcha atrás.

Fondos para la transición

Con ese fin, el plan estratégico también tratará de alinear a la institución con los planes europeos para fomentar la economía verde. Esos planes incluyen mecanismos para facilitar la transición de las regiones dependientes de energías fósiles a nuevos mercados, lo que abre la puerta a otra línea de apoyos de la UE.

En la misma línea, la dársena coruñesa deberá alinearse con los planes de Puertos del Estado para los próximos años, que pasan por fomentar la digitalización, la innovación y la sostenibilidad; además de actualizar las líneas estratégicas fomentando aspectos medioambientales y de investigación y desarrollo.

Finalmente, el plan prevé potenciar los tráficos y operadores actuales. Uno de los objetivos es promover la industria vinculada al sector pesquero, que cuenta con el potencial de la lonja que más toneladas de pescado mueve al año en todo el país. Otro de los objetivos es impulsar el crecimiento del sector agroalimentario, en el que A Coruña ya tiene un papel líder y que cuenta con importantes aportaciones del sector privado. En el último consejo de administración se aprobaron inversiones por valor de 21 millones de euros en el puerto exterior por parte de operadores que ya están en Langosteira.

El presidente del puerto, que la semana pasada cumplió su primer mes al frente de la institución, se ha entrevistado en estas semanas con los responsables de todas las Administraciones vinculadas con el Puerto y también con los operadores, el capitán marítimo, Salvamento Marítimo, los representantes del sector pesquero y otros. Fernández Prado agradeció la voluntad de colaboración que todos le mostraron para abordar la nueva etapa de la dársena coruñesa, que en el plazo inmediato tiene como principal desafío reactivarse tras la pandemia del coronavirus.

La falta del tren a Langosteira retrasa la salida del tráfico de graneles de los muelles interiores

Una de las necesidades que tiene el tráfico de contenedores es una amplia superficie de muelle libre, para poder almacenarlos. Los muelles Este y Centenario tienen potencial para ese tipo de tráfico de mercancías, el calado es suficiente y cuentan con la imprescindible infraestructura ferroviaria, aunque habría que instalar las grúas adecuadas.

Queda el problema de la falta de superficie libre. La retirada del carbón liberará una parte de los muelles, pero aun así a largo plazo será necesario contar con más superficie, que en la actualidad se emplea en las descargas de otros graneles que necesitan el ferrocarril para moverse.

Esa situación se mantendrá mientras no se construya el enlace ferroviario a punta Langosteira, que permitirá trasladar al puerto exterior esos graneles y liberar el muelle de San Diego, en el que continuarán las operaciones que requieren un enlace ferroviario cuando ya se hayan liberado Batería y Calvo Sotelo.

Una obra imprescindible

El tren, subrayó el presidente de la Autoridad Portuaria es, junto a la deuda de Langosteira, uno de los grandes problemas a resolver en los próximos años. Su objetivo, insistió, es mediar para que todas las instituciones implicadas en ambos conflictos se pongan de acuerdo. Fernández Prado recuerda que en el 2004 se indicó a la Autoridad Portuaria que debía construir el puerto exterior, que ya está funcionando, por lo que entiende que las demás Administraciones tienen un compromiso con la entidad y no se pueden desentender del problema de la financiación, que está ligado de forma directa al de la construcción del tren.

El puerto se abrirá este año a los ciudadanos: estas serán las fases

Xosé Gago

Tras 20 años cerrados, el presidente de la Autoridad Portuaria anuncia que en cuanto amaine el covid habrá actividades en el muelle de Trasatlánticos y después en Batería y Calvo Sotelo

Vamos a abrir el puerto a los ciudadanos, de forma progresiva, pero desde ya mismo», dice el presidente de la Autoridad Portuaria. Martín Fernández Prado afirma que, de no ser por la pandemia, se estarían celebrando actividades en el muelle de Trasatlánticos, el primero que debe volver a abrirse, con limitaciones inevitables, a la ciudad. Después, a medida que avancen los trabajos para retirar los tinglados industriales, vendrán los muelles de Batería y Calvo Sotelo.

La apertura, subraya el presidente, no condicionará el futuro de los terrenos portuarios que, insiste, debe definirse en los próximos años, en un trabajo conjunto que alumbrará «un acuerdo de todos y que será la solución de todos». Se deberá compatibilizar con las normas de seguridad y con la actividad del puerto, que debe seguir funcionando. Pero «ha llegado la hora de hacer», tras años de propuestas, y «volver a acercar el puerto a los ciudadanos» con actividades culturales, sociales y recreativas, y la posibilidad de volver a pasear por una zona que permanece en la memoria de la mayoría de los coruñeses nacidos antes del 2002, cuando después de los atentados del 11 de septiembre se limitó el acceso público a todas las instalaciones portuarias.

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