La sobrevaloraciones catastrales provocaron una revuelta popular que acabó con decenas de vecinos atrincherados en el Concello, donde comieron el turrón el 24 y las uvas de despedida del 2003
La sobrevaloraciones catastrales provocaron una revuelta popular que acabó con decenas de vecinos atrincherados en el Concello, donde comieron el turrón el 24 y las uvas de despedida del 2003