El trabajo de los medios de extinción evitó daños a las viviendas. Una fina lluvia ayuda a controlar la dramática situación en Carnota y Dumbría, donde han ardido más de 2.200 hectáreas
Rosa Quintana denuncia que las personas que prenden fuego en el monte generan peligro «muy cerca de los pueblos y causando graves riesgos a personas y viviendas»