¿A qué sabe? «Pues, ¿a qué va a saber? A criollo», dice Alfonso Díaz, el creador de esta patente que surgió de la necesidad de comer sano y de hacer atractiva la proteína marina para los pequeños de la casa. Cuando vio un pulpo dijo: «¡Eureka! Esto se parece a una chistorra». Y «voilà»
Sustentan un negocio de 4.000 millones de euros procesando pescado en naves heladas. Con salarios de 6 euros la hora y las manos deformadas, por primera vez en 40 años dicen basta