Llega el 5G, arranca la cuarta revolución industrial

Manuel Blanco Casal
Manuel Blanco REDACCIÓN / LA VOZ

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IAGO GARCÍAJORGE GARCÍA

El despliegue de la tecnología llamada a transformar los hábitos económicos y sociales a escala global ha comenzado en la península. Su uso masivo deberá esperar, aún, unos cuantos años

13 feb 2020 . Actualizado a las 12:10 h.

Y llegó la hora. Aunque todo indica que la hora, en realidad, serán años. Unos cuantos. Si serán tres, cinco o diez, el dato es por el momento una incógnita. Nadie se atreve a hacer un vaticinio más o menos preciso. El despliegue de la tecnología 5G ha comenzado en España y, bajo su paraguas, alcanzará su epítome el auténtico cambio, ese que los economistas han bautizado como cuarta revolución industrial. La siguiente evolución en redes de comunicaciones permitirá elevar a otra dimensión muchas de las innovaciones y soluciones que hasta ahora solo habían asomado la cabeza: Internet de las cosas (IoT), inteligencia artificial, big data, cloud computing... O dicho de otra forma, el 5G está llamado a alumbrar una nueva generación de servicios sobre los que hay abundante literatura, pero de los que apenas hemos visto tímidas señales: vídeo hiperaccesible en alta definición, coche conectado y autónomo, transporte de mercancías con drones, viviendas y ciudades inteligentes, operaciones quirúrgicas en remoto, fábricas robotizadas y totalmente automatizadas... Y muchos más aún por descubrir. O soñar. «Es imposible conocer lo que va a venir de la mano del 5G», sintetiza Julio Sánchez Agrelo, decano del Colegio de Ingenieros de Telecomunicación de Galicia (COETG).  

Hace solo unos días, Vodafone anunciaba el despliegue de una red de comunicaciones móviles de última generación en 15 ciudades españolas, incluidas A Coruña y Vigo. Cuando esté activa, los usuarios, así sean empresas o particulares, podrán beneficiarse de esos avances asociados al 5G que representan un salto abismal respecto del actual 4G: una latencia (tiempo de respuesta del dispositivo) de entre 1 y 5 milisegundos por los 50 actuales, velocidades de transferencia de datos en bajada de hasta 50 gigas por segundo, volúmenes de tráfico que multiplican por mil los actuales, una eficiencia energética de las baterías hasta un 90 % superior, mayor fiabilidad y disponibilidad... Operadores como Telefónica y Orange aún no han desvelado sus planes, pero los mercados dan por hecho que será a partir del año que viene cuando sigan este camino.

Ocurre que los analistas son escépticos con el impacto a corto plazo de la revolución 5G. Creen que el servicio que aún puede prestar la red 4G actual, así como la inmensa malla de fibra óptica con la que cuenta España (tiene tanta como Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntos), van a ralentizar un despliegue que es especialmente caro y cuya rentabilidad no parece clara en tanto no se desarrollen todas esas soluciones para las que fue pensada la tecnología.