«Existe una posibilidad real de que se creen dos ecosistemas tecnológicos incompatibles»


Redacción / La Voz

Director del Observatorio de las Ideas y dos veces responsable del Departamento de Análisis y Estudios del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Andrés Ortega (Madrid, 1954) es también analista del Real Instituto Elcano y un profundo conocedor de la realidad geopolítica internacional, seguramente la otra derivada clave al hablar de despliegue de las redes 5G. La importancia capital de esta tecnología explica, en parte, la dimensión que ha alcanzado el conflicto comercial y político que mantienen Estados Unidos y China.

-¿Para cuándo prevé un uso masivo de esta tecnología 5G?

-Calculo que entre dos a cuatro años veremos esta tecnología muy asentada, pero también dependerá del conflicto entre Estados Unidos y China, porque si realmente Washington aplica las sanciones que ha dicho, esto puede retrasar la llegada del 5G unos dos años, el tiempo suficiente para que Estados Unidos y en parte Europa también recuperen el tiempo perdido frente a China en este campo.

-No parece que las tensiones se hayan suavizado; el 5G se ha erigido como un polo de fricción.

-Veremos qué pasa en la reunión de Osaka entre el presidente chino y el estadounidense, pero yo creo que el objetivo de este conflicto no es solo retrasar la llegada del 5G, sino frenar el desarrollo de la inteligencia artificial y otras tecnologías asociadas para evitar una supremacía China.

-¿Podría representar esta etapa de stand by una oportunidad para las empresas europeas para subirse a este carro?

-Para las empresas europeas que han trabajado en el negocio del 5G puede ser una oportunidad para recuperar el terreno perdido, pero muchos operadores europeos de datos, porque ya no son de telefonía, han invertido mucho en Huawei y otras tecnologías chinas, y esto puede suponer una merma importante. Por eso no creo que los europeos estén demasiado contentos con estas perspectivas de retraso o de no poder operar con tecnología China.

-Lo que parece evidente es que Huawei no se ha quedado quieto. Hace unos días informaba de que ya tiene 46 acuerdos comerciales firmados con operadoras de todo el mundo para dotarlas con equipos y desarrollos 5G de su factura.

-En Europa hablamos de Telefónica, Vodafone... por citar empresas que nos quedan cerca, pero hay acuerdos también con África (aunque el 5G se va a retrasar allí porque es una tecnología cara), América Latina, por supuesto Asia...

-Usted habla abiertamente de la posibilidad de que este conflicto desate una fractura tecnológica en dos polos, ¿en qué consistiría?

-Hablo de la posibilidad de que se creen dos grandes ecosistemas tecnológicos bastante incompatibles entre sí, uno liderado por China y otro por Estados Unidos. En ese escenario muchos países, especialmente los europeos, van a tener que tomar partido. No podrá ser una separación total, pues los ecosistemas de ambos países, y del mundo, están íntimamente imbricados, pero sí en aspectos importantes. En EE. UU. algunos centros académicos punteros ya se están planteando limitar la aceptación de estudiantes e investigadores chinos (de los que hay 360.000). China, mientras, está entrando en terrenos de competencia con Occidente, como el sistema de pago y de tarjetas de crédito UnionPay, para competir con Visa y otras marcas occidentales. Y Pekín ha mandado avisos de que puede, en represalia por las medidas de la Administración Trump, limitar sus exportaciones de tierras raras, esenciales para la actual revolución tecnológica.

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