Blanca García-Orea, nutricionista: «Es más sano comer un plátano verde que maduro»

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Esta nutricionista, que cuenta con miles de seguidores en las redes sociales, se ha lanzado a la literatura con el fin de desterrar uno de los principales mitos de la alimentación. «Va más allá de engordar o adelgazar, se trata de comer sano para sentirse bien física y mentalmente», señala Blanca, que recomienda consumir fibra para mejorar nuestro estado de ánimo

28 jun 2021 . Actualizado a las 16:44 h.

Apenas unos meses después del éxito editorial, Dime qué comes y te diré qué bacterias tienes, Blanca García-Orea, más conocida como @blancanutri en Instagram, publica Sanotes, sanitos, una adaptación infantil del bestseller. «Quería transmitir lo mismo, pero contado superfácil para que los niños conozcan su cuerpo, qué hay dentro de ellos, qué hacen las bacterias y cómo de importante son los alimentos».

—Esto que tú les enseñas en el libro, ¿se lo deberían enseñar en el cole?

—Sí, totalmente. Como no hay ninguna enseñanza en los coles, por lo menos que lo aprendan a través de los libros.

—¿Los niños comen mal o regular?

—Algunos comen mal y otros regular, pero realmente el gran error que cometen los padres son las prisas. La gran pregunta siempre es: ¿qué le doy a mi hijo de desayunar? ¿Qué le doy de merendar? No tienen ideas. Todo el mundo sabe lo que hay que merendar y desayunar, pero si les preguntas seguramente te dicen: «Fruta, pero nos aburrimos de tomarla como tal, queremos algo más». Hay miles de cosas que se pueden desayunar, no solo se puede tomar leche con galletas. A partir de un año, los niños tienen que comer igual que los adultos, y también pueden desayunar una tostada con aguacate y huevo... Hay millones de ideas fáciles, rápidas y ricas. Nos tiene que entrar por los ojos lo que comemos.

—Solo hay que ver tu Instagram para darse cuenta de que comer sano no significa renunciar al dulce.

—Claro, se pueden cosas dulces sin azúcar. Podemos cambiarlo por frutas dulces, que dan ese dulzor. En el libro incluyo la receta de un batido de chocolate. En vez de poner el típico cacao azucarado, pongo plátano un poquito maduro y cacao. Si el niño no está adaptado todavía, se puede empezar por cacao del 70 % e ir subiendo. Al final, el paladar se adapta a todo.

—Los padres saben lo que deben comer, ¿pero nos puede el chantaje emocional?

—Yo no diría que lo tenemos tan claro, al menos no es lo que percibo yo en la consulta. Todo el mundo sabe que hay que comer fruta y verdura, pero luego las ideas no son tan fáciles. Es cierto que igual le llevas una mandarina al cole y dice: «Yo quiero lo que come este». O quiere otra cosa porque a lo mejor ni siquiera le gusta. Pero todo lleva un proceso y una educación. Además de que no tienes que llevarle solo una mandarina, puedes llevarle más cosas. Siempre decimos: «Los platos hay que ponerlos divertidos». Por ejemplo, podemos cortar la fruta con un cortador de corazón. También hay que adaptarles al sabor. Igual no les gusta la mandarina, pero sí un donut que sepa a ella. Obviamente no es lo es mismo, porque siempre se recomienda la fruta entera, y no se contaría como una pieza, pero por lo menos se va adaptando, y pronto, cuando le des mandarina, le gustará.

—¿Tanto influye lo que comemos en nuestro estado de ánimo?

—Sí. En el libro explico esa conexión intestino-cerebro, porque nosotros tenemos un nervio, el nervio vago, que conecta ambos extremos. Tenemos neuronas en el intestino, que parece que no, pero sí que las hay, lógicamente hay más en el cerebro, y es una comunicación bidireccional entre ambos extremos. Así se sabe qué está pasando en esos dos sitios. Lo vemos cuando alguien tiene una reunión, una fiesta, algo importante, y los nervios le juegan una mala pasada que le provocan diarrea o náuseas. Es por esa conexión.

—¿Qué deberíamos comer para estar felices y contentos?

—Lo que les gusta a nuestros bichitos. Nuestra microbiota es el conjunto de bacterias, parásitos, virus, hongos... todos los microorganismos que tenemos en el cuerpo. Les proporcionamos casa y comida, que es la que nosotros comemos. Hay una parte de las verduras, legumbres o frutas que nosotros no podemos digerir, que es fibra, pero no pasa nada porque lo hacen nuestras bacterias. A cambio, hacen funciones por nosotros. Sintetizan vitaminas, la B o la K, por ejemplo. Esto nos hace estar de mejor humor, con más energía, porque también sintetizan ácidos grasos de cadena corta y esto nos da energía gratis. Si no sintetizamos estos ácidos a través de la alimentación, tendríamos que recurrir a fuentes de carbohidratos simples, como harinas refinadas y azúcares, que te hacen tener esa energía momentánea, pero luego te da un bajón. Funcionan también como defensa, inmunidad, son los que nos van a ayudar a diferenciar entre lo que es propio y ajeno al cuerpo, nos ayudan a luchar contra los patógenos.

—¿Qué dos o tres cosas podríamos comer para estar con el ánimo subido?

—En general, fibra. Frutas, verduras, legumbres, frutos secos... todos los productos fermentados, los famosos probióticos, como el yogur, el kéfir, la kombucha, el cacao puro...