La dieta flash: Comer como los campesinos y pasar los postres a media mañana

Jiménez Ucero, autor del libro «La dieta flash 2020», afirma que una cena con vino engorda entre 350 y 500 gramos


Es rotundo en sus afirmaciones, casi siempre adobadas con cierta ironía. Sobre las carnes rojas, como la ternera gallega, dice: «De repente vamos a arreglar el mundo con esa medida tan drástica. Las carnes rojas hay que comerlas con moderación, no un chuletón cada día, pero vivamos con normalidad». Demanda más educación nutricional en la familia, «en lugar darnos la tabarra con las carnes rojas que hablen de la prevención de algo que está afectando a la mitad de nuestra población como es el sobrepeso: estamos en el 53 %, igualados con Estados Unidos». Su especialidad son las dietas: «Hay un montón y cada semana sale una. La última tontería de la que habla la gente es la del ayuno. Esa dieta te deja comer de casi todo pero de nueve de la mañana a tres de la tarde. A partir de ahí no puedes comer nada con lo cual claro que vas adelgazar pero estás poniendo en riesgo tu salud». Es Manuel Jiménez Ucero, médico y director de Grup Policlínic, de Barcelona, donde dirige la Unidad de Dieta Adelgazante Proteinada «con la que ha tratado a más de veinte mil pacientes». Así se presenta en La dieta flash 2020 (Libros Cúpula), un volumen que pone al día un texto del que ha publicado «cuatro ediciones y se vendieron más de veinte mil libros», decía durante su estancia en Galicia.

Insistía en que la normoproteica, «no es una dieta milagro a pesar de que el título [que es cosa de la editorial] induce a pensarlo». Con ella trabajan «más de dos mil médicos en España». Para algunos pacientes es suficiente el libro. «si tienes que perder entre dos y cinco kilos, pero si tienes un problema severo de sobrepeso, que pase de 10, 20 o 30 kilos, sin un profesional no consigues llegar al objetivo».

«La actividad física es la mitad del éxito de una dieta», dice Jiménez Ucero antes de explicar: «Los pacientes que hacen dieta normoproteica, en la que en la primera fase no puedes tomar proteínas, están tomando lo que la OMS determina para que una persona no pierda elementos estructurarles, no tenga mala cara... Porque no va a perder masa muscular, ni hueso, ni piel...». «Estas dietas normoproteicas están enriquecidas con vitaminas y aminoácidos esenciales, que son los que el cuerpo no fabrica, por eso son dietas que han de ir compensadas y eso lo hace un profesional», indica.

En cuanto al efecto rebote, asegura que no es culpa de que la dieta sea rápida o lenta es culpa de que luego vuelves a las mismas costumbres de antes. Sobre esos hábitos indica que el Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard, «que es como el Vaticano de la nutrición», elaboró «un círculo con la porción de los alimentos que tenemos que comer cuando no estamos gordos». Jiménez Ucero convierte ese círculo «en un oval que diga: ‘dieta mediterránea’». «Para llegar al peso adecuado -dice Jiménez Ucero-nos debemos instalar en nuestra tradición de la gente del campo que a las siete de la mañana se ponía a trabajar y ya había desayunado bien: la primera toma. A las diez paraba y hacía la segunda. A la una comía, la tercera. A las cinco de la tarde merendaba y luego a las ocho o nueve de la noche una pequeña cena. Comían de una forma ordenada durante el tiempo que todos los seres vivos procuran comer que es en el círculo de salida y subida del sol y cuando el sol declina nos vamos a descansar». Cita al Quijote: «Piensa Sancho que cenas cortas hacen vidas largas» y asegura que la diferencia entre una cena con vino y otra con agua está en que con la primera «vas a engordar de 350, 400 o 500 gramos».

Ante el problema de los azúcares propone desde evitar los chuches a pasar los postres de las comidas para media mañana y media tarde.

Dieta vegetariana y la salud del niño

El aumento del consumo de dietas restrictivas, con eliminación de importantes nutrientes como la lactosa o el gluten, por una engañosa percepción de enfermedad no acompañada de un diagnóstico y consejo médico, y de dietas especiales, como la vegana, por razones ecológicas, de creencias o éticas y, en menor medida, por razones de salud, puede suponer importantes riesgos nutricionales.

La dieta vegetariana se caracteriza por el no consumo de carne y pescados, pudiendo incluir huevos y/o lácteos (ovo o lácteo-ovo-vegetariana), o por la exclusión de cualquier producto animal (dieta vegana). Aportan abundante fibra, magnesio, hierro férrico, ácido fólico, vitaminas C y E, ácidos grasos poliinsaturados n-6, carotenoides, flavonoides y otros fitoquímicos y antioxidantes, y sin embargo son deficitarias en grasa, ácidos grasos poliinsaturados n-3, colesterol, yodo, zinc, hierro ferroso y vitaminas B12 y D. Cuanto más restrictiva es, mayor es el riesgo de déficits de nutrientes, y debe ser suplementada.

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