«No solo en Cataluña vuelan los adoquines. En la ciudad de Ourense no hay grandes manifestaciones ni revueltas ni conflictos, o por lo menos no se notan en la calle. Sin embargo, algo reflejan sus aceras».
Grupos de manifestantes pacíficos se interpusieron entre los violentos y la policía para evitar enfrentamientos, en la noche más tranquila desde que comenzó el conflicto