El tribunal turco impone penas de cuatro años de prisión a los dos acusados por tráfico de personas, aunque les absuelve de la acusación de homicidio involuntario
Entró en Europa como refugiado sirio en busca de asilo político. Declaró en la oficina de Inmigración que había perdido a muchos familiares en acciones del grupo yihadista
Está acusado de pertenencia a una «organización terrorista» y de construir las denuncias de corrupción contra el Gobierno que hace dos años hicieron tambalearse a Erdogan