El patriarca del boxeo gallego, Paco Amoedo, entrenó en Vigo al capitán del semisumergible, Agustín Álvarez, hasta convertirlo en campeón de España; el exentrenador solo tiene elogios para el púgil, que llegó adolescente y se fue de repente con 22 años
Lo dio todo por y para el boxeo. El que fue campeón de España en la categoría de peso medio cambió el cuadrilátero por la ilusión de formar a nuevos «Piñas» en un gimnasio de Lugo
No es la primera vez que el deportista tiene un gesto así, en el 2011 cubrió los gastos del funeral de Genaro Hernández, víctima de un cáncer a los 45 años y al que derrotó en 1998 para ganar su primer cinturón mundial del peso superpluma