Del ring de una leyenda a pilotar el narcosubmarino

Javier Romero Doniz
Javier romero VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Amoedo posando con las fotos de fiesta sorpresa de 70 cumpleaños en las que puede verse a Agustín Álvarez en las dos imágenes de la izquierda. La mujer de Amoedo organizó la celebración para un selecto grupos de amigos, y Agustín figuró desde el inicio en la lista de invitados.
Amoedo posando con las fotos de fiesta sorpresa de 70 cumpleaños en las que puede verse a Agustín Álvarez en las dos imágenes de la izquierda. La mujer de Amoedo organizó la celebración para un selecto grupos de amigos, y Agustín figuró desde el inicio en la lista de invitados. Oscar Vázquez

El patriarca del boxeo gallego, Paco Amoedo, entrenó en Vigo al capitán del semisumergible, Agustín Álvarez, hasta convertirlo en campeón de España; el exentrenador solo tiene elogios para el púgil, que llegó adolescente y se fue de repente con 22 años

29 nov 2020 . Actualizado a las 19:53 h.

Media altura, gafas, todo canas, brazos anchos y puños grandes. De piel limpia, sin cicatrices, pese a los golpes dentro y fuera del cuadrilátero. Cadena, anillo de oro y chándal negro. Paco Amoedo, don Paco, 77 años de edad, maestro de maestros del boxeo gallego. Una vida entera dedicada al deporte de las 12 cuerdas que no deja ni en tiempos de pandemia. Por su ring han pasado, desde 1965, miles de jóvenes, muchos buscando fortuna y fama. No fue el caso de Agustín Álvarez, piloto del narcosubmarino hundido hace un año en la ría de Aldán con 3.050 kilos de coca. El primero en Europa. Él entró de niño, con 15 años recién cumplidos, y lo dejó de repente con 22. Ya consagrado como una promesa del boxeo patrio pero sin ingresos regulares a corto, medio o largo plazo. El Club Saudade supone el principio y el final de esta historia protagonizada por un cazatalentos y un niño con talento.

Agustín Álvarez durante un entrenamiento con aproximadamente 18 años.
Agustín Álvarez durante un entrenamiento con aproximadamente 18 años.

La empatía, el respeto y el afecto florecieron a base de entrenamientos y capacidad de superación. Como fecha de alta en su ficha, de la que sería su casa los próximos siete años, consta el 1 de noviembre del 2005, días después de cumplir la quincena. «No tardé en ver que Agustín tenía talento, de no haberlo visto nunca se lo hubiera dicho a los padres. Al principio, igual que con todos, observas, pero al indicarle cómo marcar los golpes ya vi que los ejecutaba muy bien. El cabrón es listo, era evidente. Asimilaba los conceptos tácticos, de estrategia y deportivos al vuelo. Posiblemente la mejor cualidad suya era su inteligencia, también el temple para mantener la mente fría en el combate». El mismo aplomo, se entiende, que evidenció en el 2019 pilotando durante 4.300 millas el semisumergible.

A los 19 años, y con 69 kilos de peso, demostró cualidades en el Campeonato de España de Boxeo Aficionado. Representaba a la selección autonómica y lo premiaron en la Gala Anual del Deporte de Vigo en el 2009. En el 2010 bailaba sobre la lona en combates semiprofesionales, el leonés Jonatan Rodríguez fue uno de sus rivales. En mayo ya ostentaba el título de campeón de España del peso medio. La Federación Española de Boxeo, consultada, certifica que ganó en categoría amateur. La báscula, entonces, se fijaba en 81 kilos. En mayo su foto figuró en el cartel de una gala a celebrar en el pabellón vigués de Lavadores. Ya en el 2011 se subió al ring en O Porriño para medir guantes con otros cinco púgiles y un subcampeonato nacional bajo el brazo. El cartel de aquella gala aún cuelga enmarcado y arrinconado en una en pared del Saudade.