«Siempre peleaba con los calzoncillos de mi hermano mayor»

Sara Pérez LA VOZ / REDACCIÓN

LUGO CIUDAD

ALBERTO LÓPEZ

Lo dio todo por y para el boxeo. El que fue campeón de España en la categoría de peso medio cambió el cuadrilátero por la ilusión de formar a nuevos «Piñas» en un gimnasio de Lugo

16 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La razón de ser de Alberto Piñeiro (Lugo, 1989) siempre ha sido el boxeo. Su historia con este deporte comenzó como empieza todo, de broma, cuenta Piñeiro. A los catorce años, un amigo de su padre lo invitó a probarlo, y sin esperarlo, después de mucho entrenar las cosas comenzaron a salir. En casa no recibieron la noticia con la misma ilusión y ganas. De hecho, en su primer combate falsificó la firma de sus padres para poder participar en la pelea, y no fue hasta un tiempo después que ellos se enteraron.

No fue un camino fácil para Alberto Piñeiro. Durante los primeros años compaginó sus entrenamientos seis días a la semana con las clases del ciclo superior de auxiliar de administración. También trabajó en el mantenimiento de la grada Fondo Sur en el Anxo Carro.

A base de esfuerzo, constancia y disciplina, Alberto Piñeiro dio el salto a la competición profesional en el 2014. Le bastaron tan solo dos años para alzarse con el título de campeón de España en la categoría de peso medio. Su personalidad supersticiosa lo llevó a establecer ciertos rituales que no podía saltarse en los instantes previos al combate. La bota derecha siempre antes que la izquierda, los guantes y el pantalón de color azul, su favorito, o la canción que escuchaba sí o sí antes de salir al combate, que dice algo así: Felicidad, qué bonito nombre tienes. La más personal estaba relacionada con la ropa interior que elegía para la ocasión: «Siempre peleaba con los calzones de mi hermano mayor, no podían faltarme».

Su carrera como boxeador profesional continuó su curso hasta el 2017, año en el que debía defender el título de campeón de España. Tras el accidente que sufrió el boxeador con el que se preparaba para el combate, sus planes cambiaron drásticamente y El Piña decidió retirarse: «No quería que mi familia pasase por eso. Pensaba que solo sucedía en las películas y que a mí no me pasaría, pero me pasó y lo viví». Tres años después, no se plantea volver al cuadrilátero: «Por ganas volvería, pero no sé si estaría a la altura de lo que conseguí en el pasado. Lo hice muy bien y las vueltas a medias nunca son buenas».

En este momento, su sitio está en el gimnasio Altafit Gym Club de Lugo. Allí entrena a gente que no quiere competir pero sí disfrutar con el deporte, un boxeo sin contacto y por lo tanto, sin ningún riesgo. Sin embargo, el exboxeador también está inmerso en el proyecto de formar a nuevos Piñas: «Tienen que querer y sacrificar muchas cosas. El del boxeo no es un camino sencillo».

Ahora que ha encontrado su lugar, en el que sí puede decir que es feliz yendo a trabajar, se alegra de todos los cambios que ha hecho a lo largo de su vida: «Los cambios son buenos. Hay que buscarlos hasta ser feliz».

Fui

Campeón de España de boxeo en la categoría de peso medio

Soy

Monitor de boxeo en el gimnasio Altafit Gym Club, en Lugo