Manolo Planas: «Me suceden cosas increíbles»

Lo fue todo en el kickboxing y ahora vuelve a reinventar el boxeo desde la federación gallega debido a la pandemia de covid


La voz de Manuel Carlos Planas Otero (Madrid, 1969) sigue el mismo recorrido que seguía su puño cuando combatía. Es directa y enérgica. Pero no da miedo. Al contrario, atrapa.

-¿Cómo se encuentra?

-Luchando contra esto, como todos. Y esperando. Tengo casos cercanos de covid. Mi familia tiene miedo...

-Recuerdo que usted lo vio venir.

-Estaba en Baréin y vi que era más grave de lo que se pensaba. Al regreso, cerramos el gimnasio. Dije que nos olvidásemos de competir hasta septiembre. No me equivoqué mucho. Aún retomamos la competición el sábado 21. Y no llevaré deportistas al Nacional por cuestiones obvias.

-En marzo apuntó hacia la movilidad. Acertó.

-Tengo en la federación un equipo médico excepcional y me dijeron de qué iba esto. No se trata de si abres o no la hostelería o los gimnasios, sino de la movilidad.

-Usted, dedicándose a lo que se dedicó, ¿se siente más protegido?

-Al contrario. He visto caer murallas muy grandes. Tengo mucho respeto a todas las enfermedades. Lo primero que hice al entrar en la federación es potenciar el aspecto médico, porque sé de los peligros de este deporte. Y con todo eso, el peor accidente de los últimos veinte años me tocó a mí [el coma de Saúl Tejada]. Y si no fuese por esas mejoras, quizás estaríamos hablando de un fallecimiento. Y tantas otras dolencias que detectamos...

-¿Y cuando usted combatía?

-Nada que ver. Todo ha evolucionado. El deporte. Mira los futbolistas, los deportistas. Ahora son superhombres, cincelados. Nosotros experimentábamos con nosotros mismos. Ibas a otros países, descubrías, te informabas. No había Internet. De paso que te iban dando palos, ibas aprendiendo.

-No le ha ido mal.

-Bueno, alguna secuela me ha quedado, de no haber curado bien las lesiones, pero no me quejo.

-Me refería al palmarés. ¿No le parece meritorio lo que logró? [cinco mundiales y cuatro europeos]

-Para nada. Me parece más lo que hago ahora. Porque cuando lo consigo, beneficio a muchos y antes solo a mí mismo. Era egoísta, como todos los deportistas de élite. Pero hubiese competido aunque no me hubiesen pagado. Cuando vi un millón de pesetas no me lo creía. Y encima era un ídolo.

-¿Cómo lo encajó?

-Nunca me gustó eso de la palmada en la espalda. Había mucho egocéntrico. Nada cambió para mí. Sigo con mis amigos, con mi gente de Feáns y mi familia. Me gusta mi tierra. Los hermanos (Chano y Tony son los otros) seguimos superunidos, a pesar de trabajar juntos. Discutimos, pero nos queremos muchísimo.

-¿Qué lugar le sorprendió más?

-Cada uno de ellos. Me gusta introducirme en la cultura local. Recorrí toda Europa, Asia, América, pero nunca había estado en los países árabes. Ahora, por trabajo, los estoy descubriendo. He ido a todo lujo en ocasiones, pero siempre pedía la oportunidad de no hacerlo, si la seguridad lo permitía, para conocer de verdad el país. Esas suites tremendas me parecen una tontería.

-¿Peleó contra muchos preconceptos?

-Un empresario que me contrató para combatir a Canarias, me llevó por primera vez a un casino y me dijo que al buen vino y al jamón se acostumbra cualquiera.

-¿Derribó barreras?

-No tengo nada que ver con el perfil que se presupone para estos deportes. No generé problemas ni desparrames. Y me preocupo de mejorar eso en el entorno del boxeo gallego. Pero ahora da gusto. Los deportistas son cada vez mejores en ese sentido. Van de otra cosa. No hay aquel estereotipo del que no se sabe acomodar a la sociedad. Pero también la sociedad ha cambiado. Yo tengo que dar muchas gracias al deporte. Me educó muchísimo. Tengo una visión del mundo mucho más amplia.

-¿Recuerda la primera vez en un ring y en un despacho?

-Empecé fuerte, en neoprofesionales a cuatro asaltos. Porque me pagaron 20.000 pesetas. No veía ni escuchaba nada. Tumbé al rival en el primer asalto y en el segundo yo ya no podía con los pantalones. Perdí. Fue una gran lección. De ganar, todo hubiese sido diferente. No se puede ser un fanfarrón. Mi primera vez en un despacho me sentí un analfabeto. Pero me rodeé de los que saben. Yo solo sabía de deporte. Pero tenía claro mi objetivo. Sanear el boxeo en plena crisis. Y lo conseguí. Y ahora, a reinventarse otra vez.

-Conoció a ídolos.

-Leyendas vivas y gente importante. En circunstancias cotidianas, me daban su tarjeta y eran dirigentes africanos, el alcalde de los Ángeles... me suceden cosas increíbles. Mi cabeza borró lo negativo. Mi esposa, Bea, dice que tengo facilidad para dormir. Soy capaz de hacer compartimentos estancos en mi mente.

-¿Quién le impactó más?

-Hice amistad con Evangelista, Durán, Carrasco... en Las Vegas estuve con Tyson pero mi ídolo era Pernell Whitaker, desde que le ganó a Poli Díaz. Y un día vino y se sentó a mi lado, de casualidad. Me quedé con ganas de Ali, aunque conocí a su esposa y su hija...

En corto

Manolo Planas no pretende abordar temas en los que carece de solvencia, pero se sumerge en aquellos que sigue con pasión.

-Voy a cenar a su casa.

-Pues como cocine yo, apenas un filete con patatas o un huevo frito. Bea, mi esposa, sí que cocina bien. A mí me gusta comer. Y el buen vino gallego. Maridarlo es un placer. Me regalan mucho y muy bueno. Tengo el pico fino ahora.

-¿Me arreglaría la lavadora?

-Te la rompería más. No valgo para nada en esas cosas.

-¿A dónde le queda por viajar?

-Me queda ir con Bea de la mano, tranquilos. Yo viajé mucho, pero solo. Quiero ir con ella a Nueva York, una ciudad fascinante. A Las Vegas, América del Sur, México y Guadalajara, Colombia, Australia, Nueva Zelanda, Asia y Baréin, un lugar que me atrapó.

-¿Qué le alimenta el alma?

-Los animales. Tengo 51 años y voy más tranquilo por la vida, al ralentí. Me apetece descubrir cada día. Mis animales son mi gran pasión, mi bichón maltés y mis dos gatos rescatados.

-¿Escucha música?

-Toda, pero mi preferida es el flamenco. Tengo sangre andaluza. La familia de mi padre es malagueña. Mi abuelo era músico y mis hermanos también, pero a ellos les gusta más el heavy metal.

-¿Ve películas?

-Lo mío es el cine clásico. La última que vi era de Abbott y Costello.

-¿Lee?

-Me gusta mucho, pero perdí vista por una infección. Me cuesta más ahora, pero no quiero perder esta costumbre.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Manolo Planas: «Me suceden cosas increíbles»